En un conmovedor video, la jueza cubanoamericana apenas contiene las lágrimas al recordar la muerte a tiros de su hijo y las graves heridas que sufrió su esposo hace dos semanas cuando un abogado enfrentado a Salas llamó a la puerta de su casa disfrazado de repartidor.

Por Leonela Taveras
Agosto 03, 2020
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La jueza federal Esther Salas habló por primera vez de la muerte a tiros de su hijo Daniel y las heridas que sufrió su esposo, Mark Anderl, a manos de un hombre armado en su casa en Nueva Jersey hace dos semanas atrás.

En su desgarrador testimonio en YouTube, Salas recordó que el el pasado 19 de julio, luego de haber celebrado el cumpleaños de su hijo, estaban conversando y que justo cuando se hijo le dijo "sigamos hablando, me encanta hablar contigo, mamá", fue que sonó el timbre de la puerta.

YouTube

“Y antes de que pudiera decir una palabra, corrió escaleras arriba. En cuestión de segundos, escuché el sonido de balas y alguien gritando: ¡No!”, narró Salas, quien agregó que su hijo protegió a su papá y recibió en el pecho la primera bala del asesino, más tarde identificado por la policía como el abogado Roy Den Hollander.

Tras disparar a su hijo, contó Salas, Hollander abrió fuego contra a su esposo, quien recibió tres disparos y actualmente se encuentra recuperándose en el hospital tras varias cirugías. "Estamos viviendo la peor pesadilla de todo padre: hacer los preparativos para enterrar a nuestro único hijo, Daniel. Mi familia ha sufrido un dolor que nadie debería sufrir".

La juez dijo entender que debido a su posición y trabajo, reciba críticas e incluso se enojen con sus decisiones. Sin embargo, considera inaceptable que tenga que vivir con miedo porque su información personal, como su dirección, pueda ser obtenida tan fácilmente por terceros.

"En mi caso, este monstruo sabía dónde vivía y a qué iglesia asistíamos y tenía un dossier completo sobre mí y mi familia. Por el momento no hay nada que podamos hacer para detenerlo, y eso es inaceptable", dijo al tiempo que pidió ayuda para encontrar la manera de garantiza la privacidad de los jueces.

Hollander, de 72 años y quien tenía una animosidad personal contra  la juez, se suicidó horas después de asesinar al hijo de Salas. Las autoridades posteriormente descubrieron los nombres de varias otras personas a las que creen quería agredir, incluido al menos otro juez, según ABC News.