Jeff Bezos, el hombre más rico del mundo, viajó el martes al espacio, elevándose 60 millas sobre el oeste de Texas, en una nave espacial construida por su compañía de cohetes, Blue Origin. Es el segundo vuelo espacial que se realiza en menos de dos semanas. Un grupo de casi 165,000 detractores del multimillonario pidieron, de manera jocosa, no permitir que el fundador de Amazon regresara a la Tierra.

Por Miguel Sirgado
Julio 20, 2021
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Jeff Bezos
Credit: Jon Kopaloff/WireImage

Jeff Bezos, el hombre más rico del mundo, viajó al espacio el martes.  Fue una breve excursión, elevándose 60 millas hacia el cielo sobre el oeste de Texas, en una nave espacial construida por la compañía de cohetes de Bezos, Blue Origin. Es el segundo vuelo espacial que se realiza en menos de dos semanas. El anterior estuvo a cargo del dueño de Virgin Galactic, Sir Richard Branson.

 El vuelo, a pesar de que no entró en órbita, constituyó un hito para la compañía que Bezos, fundador de Amazon, inició hace más de 20 años, la primera vez que una nave Blue Origin transportó personas al espacio.

 "El mejor día de mi vida", exclamó Bezos una vez que la cápsula tocó tierra cerca del lugar de lanzamiento.

El hecho de que el propio Bezos estuviera sentado en la cápsula refleja su entusiasmo por el esfuerzo y quizás indica su intención de darle a Blue Origin el enfoque y el espíritu empresarial creativo que convirtió a Amazon en una de las fuerzas económicas más poderosas del planeta.

 Aparte de breves retrasos en la cuenta regresiva, el lanzamiento se desarrolló sin problemas.

Justo después de las 8:30 a.m., hora del Este, los cuatro pasajeros llegaron a un puente sobre la plataforma de lanzamiento, y cada uno de ellos hizo sonar una campana colgada en un extremo antes de cruzar a la cápsula.  Luego comenzaron a abordar, uno a la vez, y se amarraron a sus asientos.

 El cohete y la cápsula, llamados New Shepard en honor a Alan Shepard, el primer estadounidense en el espacio, se elevaron desde el sitio de lanzamiento de la compañía en Van Horn poco antes de las 9:15 a.m., un delgado chorro de fuego y escape salía del motor del cohete.

Una vez que el propulsor había agotado su capacidad, la cápsula se desprendió del cohete a una altitud de aproximadamente 47 millas. Ambas piezas continuaron ascendiendo, pasando el límite de 62 millas a menudo considerado como el comienzo del espacio exterior.

Bezos y los pasajeros se desabrocharon y flotaron alrededor de la cápsula, vitoreando en la cápsula mientras experimentaban unos cuatro minutos de caída libre.

 "Tienen una tripulación muy feliz aquí, quiero que lo sepan", dijo Bezos mientras descendía la cápsula.

El propulsor aterrizó verticalmente, similar al propulsor reutilizable Falcon 9 de la compañía rival de vuelos espaciales SpaceX.  Luego, la cápsula descendió hasta que cayó suavemente en una nube de polvo.

La hazaña espacial duró, en total, aproximadamente 11 minutos después del lanzamiento.

Y aunque ha sido celebrada por muchos, la hazaña no pasó inadvertida para un grupo de casi 165,000 detractores del multimillonario quienes, mediante una jocosa petición en la plataforma Change.org titulada "No permitan que Jeff Bezos regrese a la Tierra", pedían que Bezos permaneciera indefinidamente fuera de la órbita planetaria.

En el texto de la petición podía leerse de manera irónica: "Los multimillonarios no deberían existir… en la tierra o en el espacio, pero si deciden lo último, deberían quedarse allí".