La presentadora colombiana, panelistas de Poderosas Virtual 2020, aboga por la educación como arma para hacer frente al racismo que ella mismo ha sufrido en carne propia.

Por Pilar Sopeséns
Septiembre 28, 2020
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Durante la segunda jornada de nuestro evento Poderosas Virtual 2020, tuvimos la suerte de contar con la presencia de la periodista Ilia Calderón en el panel "Inclusión laboral: abriendo camino a la diversidad", que compartió con la actriz, autora y activista Selenis Leyva y la directora de recursos humanos en Vice Media News, Daisy Auger-Domínguez.

Nuestra editora de entretenimiento Carole Joseph moderó este panel en el que las vivencias personales de Calderón cobraron especial relevancia por ser representativas de la experiencia de la comunidad afrolatina y en el que también se abordó las protestas del movimiento Black Lives Matter. 

Un tiempo perfecto en el que poner esta conversación sobre la mesa ante la proximidad de las elecciones porque, según Calderón, ahora se le presta más atención. “Creo que [las protestas] hubieran sucedido igual, pero que el hartazgo haya llegado en este momento ha ayudado a ampliar la atención”, observó. 

Credit: Cortesía

Sobre cómo han reaccionado las grandes empresas a las presiones sociales tras la última oleada de manifestaciones, la periodista colombiana afirma que en su caso ha sido positivo. “Mi empresa reaccionó rápido, supo responder, incluso creó un task force para atender el tema”, explicó. “Por parte del público recibí respuestas positivas y negativas. Es un tema al que los hispanos no estamos acostumbrados. Tenemos que reconocernos como racistas. Es un tema que no se habla en las mesas de las casas”

Para Calderón, cuyo esposo Eugene Jang es de raíces coreanas y por tanto su hija, Anna, tiene una ascendencia multicultural, la clave esta en la educación. “Debemos reconocer cómo el racismo ha hecho parte de nuestra cultura. De todas las casas donde se habla español. Todas hemos escuchado las frases 'no te cases con un negro para no peinar trencitas', 'hay que mejorar la raza'... Tenemos que aprender a saber que eso está mal, que eso se llama racismo. Debemos abordar el tema y tener la voluntad de educarnos nosotros mismos, a nuestros hijo y hacer un cambio”.

Con múltiples experiencias racistas en su vida, -como aquella vez con 10 años cuando en la escuela otra niña le dijo “negro ni mi caballo”- apostó por inculcar el respeto a la diversidad en nuestros hijos desde la casa. “Nunca es temprano para empezar a hablar con los niños sobre la diversidad. Y no se hace de una sentada, es un proceso que puedes hacer si eres padre de un niño afro o blanco porque tienes que enseñarle a ese niño blanco a convertirse en un aliado”, afirmó Calderón. “Cuando a mí me discriminaron por primera vez en el colegio, yo no tenía a nadie. Nadie me consoló, nadie le dijo nada a la chica que dijo eso. Me sentí tan desolada”. 

“Los papás de niños blancos deben hablar con ellos, enseñarles a identificar estos comportamientos [racistas]. Identificar el racismo desde pequeños, levantar la voz y decir no más porque esta lucha es de todos”, completó la conductora afrolatina.

Credit: Editorial Atria en Español

Además de la falta de diálogo en el hogar, otro de los problemas para comprender mejor la diversidad es la falta de identificación con una sola cultura. Uno de cada cuatro hispanos en los Estados Unidos dice tener raíces negras. Una cifra que sin embargo, no hace las cosas más fáciles.

“El racismo migra y se hace peor aquí porque somos o muy negros para ser hispanos o muy hispanos para ser negros”, comentó la presentadora. “Nos piden que nos identifiquemos con uno u otro, pero somos lo mismo, somos afro-latinos y eso es así”. 

La autora de Es mi turno. Un viaje en busca de mi voz y mis raíces (Atria Español), reconoce que no ha tenido nada fácil llegar donde está. Natural del Chocó, creció viendo en televisión como las personas de su color de piel interpretaban a esclavos o gente del servicio. Por eso, llegar a ser la primera presentadora negra de un noticiero en Colombia y la primera afrolatina con esa posición en la televisión hispana de Estados Unidos, fue tan importante. “Aún hoy hay gente que me manda mensajes y dice ‘qué bueno fue verte mientras crecía porque sentí que podía hacer cosas importantes’”, añadió. 

Según la periodista, la representación sí importa. “Que nuestras niñas crezcan viendo a gente que se parecen a ellas en la televisión, en los puestos donde se toman decisiones es importante”, comentó con el consenso de sus compañera de panel. “De qué vale que trabajes duro, estudies, te prepares, tengas tres trabajos, trasnoches… si en donde se toman las decisiones importantes no hay alguien que crea en la diversidad”.

Su hija Anna es su mayor orgullo y asegura que la niña se identifica como colombiana. “Cuando la gente le pregunta ella dice ‘soy colombiana del Chocó'. Yo no se lo he dicho”, dijo entre risas. Al hablar de cómo la pequeña se desenvuelve en situaciones en las que la cuestión racial está presente, solo tiene halagos. “Fue con mi esposo a la tienda de hacerse una muñeca [a su imagen]. Él me llamó desesperado porque no encontraban una muñeca como ella. Yo le dije, déjala que recorra toda la tienda. Y agarró una muñeca negra. Es con lo que ella se identifica”. A lo que agregó contundente: “Nuestras niñas son la representación de lo que es el futuro de nuestro país”

Sobre la representación en puestos de poder, Calderón quiso compartir que la tarde en que Joe Biden eligió a Kamala Harriss como su candidata a vicepresidenta, al llegar a casa del trabajo un poco más tarde de lo habitual, la niña le preguntó por el motivo de su retraso. “Al saberlo me respondió contenta ‘¡ah!, ella es la que es como nosotras’”.  

Credit: Univision/David Maris

Pero la diversidad no solo debe estar en la televisión. “Éramos invisibles para muchas cosas, las marcas de maquillaje, no había color para nosotras, en los jeans no cabían nuestras caderas”, recordó. “Fuimos invisibles durante tanto tiempo que no nos parecía importante la representación, pensábamos que éramos un grupo pequeño… pero todos importamos y a todas [las personas de color] nos ha costado tres veces más llegar adonde queremos llegar”. 

Sin embargo, con los actuales cambios sociales y el futuro en manos de una juventud educada, que sabe que con su voto y sus acciones puede cambiar las cosas, Calderón ve el futuro con optimismo. “Mi mamá me decía ‘Cuando uno sueña por uno, los sueños son pequeños. Pero cuando uno sueña por los demás, lo sueños son grandes’”. Lo que la llevó a esta conclusión: “En esta lucha debemos incluir a todas las personas de color, incluyendo a las de descendencia indígena que lo han tenido [incluso] peor que nosotros. Hay que abrir espacios para diversidad porque no hablamos de derechos civiles, sino de derechos humanos”.