Un hombre de 48 años en Kenia, quien había dejado de tomar sus medicamentos para la esquizofrenia, se cortó el miembro con un cuchillo de cocina por problemas con su pareja.

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Cuchillo
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| Credit: Illustration by Ian Waldie/Getty Images

Un hombre de 48 años en Kenia que había dejado de tomar sus medicamentos para la esquizofrenia, se cortó el pene con un cuchillo de cocina por problemas con su pareja.

Según reportó el Daily Mail, los médicos dijeron que el hombre "atribuyó su acción a problemas perennes con el cónyuge, la mayoría de los cuales eran acerca de sus órganos reproductivos".

Después de 16 horas de haberse cortado el miembro, el hombre -del que se desconoce la identidad- acudió al hospital con la parte amputada, pero los médicos no pudieron restablecerlo por la cantidad de tiempo que había pasado. Los testículos sí quedaron intactos, según explicaron.

"Si se deja demasiado tiempo, la herida podría haberse infectado y es posible que se le haya tenido que colocar una bolsa de urostomía debido al daño permanente en la uretra", apuntó el diario británico.

Cuchillo
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| Credit: Illustration by Ian Waldie/Getty Images

Los médicos no revelaron cuánta sangre perdió el hombre ni cómo detuvo la hemorragia, pero sí trascendió que le administraron anestesia general para noquearlo y comenzar a operar en el muñón. Limpiaron, le quitaron la piel dañada y el tejido restante.

"La amputación del pene autoinfligida es una forma poco común de autolesión física que resulta de una anomalía psicológica", declaró el Dr. Rono Kipkemoi, de la Universidad Egerton en Eldoret, Kenia, según el Mail.

"La afección no solo presenta una emergencia quirúrgica, sino que también tiene el potencial de causar desafíos posteriores en el cuidado personal y la función sexual, lo que exacerba la angustia psicológica del paciente", añadió.

También aseguraron que el paciente se estaba "curando bien" después de la operación.

Por su parte, el Dr. Fardod O'Kelly, cirujano urológico del Beacon Hospital en Dublín, Irlanda, dijo a MailOnline que por lo general estos casos se ven en pacientes con antecedentes de enfermedad psiquiátrica, como el síndrome de Klingsor, o que han tomado drogas que alteran la percepción, como el LSD.

También explicó que "los peligros de la autoamputación incluyen pérdida significativa de sangre, infección local, sepsis, incapacidad para orinar, incapacidad para tener relaciones sexuales y, obviamente, las secuelas psiquiátricas que la acompañan".