En este insólito caso su mujer hasta contrató a un investigador privado para que la ayudara a descubrir qué había pasado con su esposo

Por Celeste Rodas de Juárez
Septiembre 19, 2017
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Una mujer de Kansas City pasó casi un año entero angustiada esperando recibir noticias de su esposo, sin que la policía pudiera resolver el misterio de su paradero, mientras su cadáver permaneció sentado en su vehículo en el aeropuerto de esa ciudad. Y nadie lo notó.

Según informó la filial de FOX, las autoridades locales confirmaron el viernes que el cuerpo de Randy Potter fue recuperado de su camión en el Aeropuerto Internacional de Kansas City, ocho meses después de que su familia lo viera por última vez.

Sino hubiera sido por las quejas de que un olor espantoso estaba saliendo del estacionamiento de esa terminal, quizás su desaparición seguiría siendo un misterio. Pero el martes pasado por fin, oficiales de KCI respondieron a esa queja y descubrieron horrorizados que en el asiento del conductor, estaba un cuerpo tan descompuesto que no pudieron determinar inmediatamente la raza o el género.

Los investigadores más tarde confirmaron que el cuerpo pertenecía a Randy Potter, que creía que se suicidó. “Emocionalmente ha sido un viaje muy, muy duro”, declaró Carolina Potter, su esposa y madre de sus dos hijos. “El no saber (qué le pasó), las noches sin dormir.”

Ella dice que el doloroso misterio comenzó el 17 de enero cuando su marido, que trabajaba como gerente con T-Mobile, la dejó en su casa y nunca llegó al trabajo. Desde entonces tanto ella como su familia hicieron todo lo posible para encontrarlo, desde reportarlo como desaparecido a la policía, hasta contratar a un investigador privado.

Mientras no está claro por qué ninguno de los involucrados en su búsqueda investigó el vehículo que conducía, su esposa declaró: “Mi marido podría haber sido localizado en la primera – voy a ser muy generosa – en la primera semana, está bien”.

Así mismo la consternada mujer comentó que aunque las semanas iban pasando sin tener pistas de lo que le había sucedido a su marido, jamás pensó en renunciar a su búsqueda: “Lo único que les dije (a los investigadores) fue: “No sé si podrá encontrarlo, pero no puede dejar de buscarlo”.