Un nuevo libro sobre la campaña de Hillary Clinton revela las dramáticas conversaciones entre la candidata y Obama la noche de las elecciones.

Por Mayra Mangal
Abril 18, 2017
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La noche de su derrota en las elecciones presidenciales, Hillary Clinton tuvo dramáticas conversaciones con su exjefe, el presidente Barack Obama, quien le pidió que aceptara el inesperado triunfo de Donald Trump.

Parte del contenido de las llamadas se encuentran en el nuevo libro Shattered: Inside Hillary Clinton's Doomed Campaign, de los periodistas Jonathan Allen y Amie Parnes, que hace una crónica de la candidatura de la ex secretaria de Estado.

El tomo, que salió a la venta este martes, sigue paso a paso el drama que se vivió en la reñida lucha por la Casa Blanca entre la demócrata Clinton y el republicano Trump en los polarizados comicios.

Según sus autores, en las primeras horas del 9 de noviembre –una vez la agencia de noticia AP otorgara la victoria a Trump– Clinton recibió una llamada de Obama, que estaba preocupado con la posibilidad de que la ex primera dama no reconociera la victoria de su rival y exigiera un recuento.

“Necesitas reconocer [la derrota]“, dijo el entonces mandatario a la esposa del expresidente Bill Clinton.

El presidente, quien apoyó con fervor a Clinton durante la campaña presidencial, pensaba que la aspirante debía aceptara la derrota “con dignidad”, se asegura en el libro.

Tras llamar al Trump para ofrecer sus “felicitaciones” por el triunfo, Clinton llamó de nuevo a Obama para pedirle perdón por su amarga derrota y poner en peligro el legado del primer presidente afroamericano.

“Señor presidente, lo siento”, dijo Clinton, según los detalles del libro adelantados en varios periódicos.

También el presidente instruyó directamente al director de la campaña de Clinton, John Podesta, a que se asegurara que Clinton aceptara la derrota lo más pronto posible, pero al parecer le ignoró el pedido en dos ocasiones.

No fue hasta la mañana siguiente la candidata compareció ante la prensa para reconocer en público su derrota, aunque ya había llamado de madrugada a Trump para felicitarlo.