La hija del renombrado periodista mexicano revela detalles de su nuevo libro.

Por Carole Joseph
Septiembre 15, 2020
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Paola Ramos, hija de Jorge Ramos, decidió salir de su “burbuja” con su primer libro, Finding Latinx (Vintage Español), el cual es la crónica de un viaje de costa a costa que la también periodista realizó para descubrir a quienes están redefiniendo la realidad de los hispanos en Estados Unidos, un fenómeno que se engloba en la controversial palabra que da nombre al libro.

“Para mí la x es una invitación a todas las personas que no se han sentido parte de una unidad, sea un indígena, una persona indocumentada o una persona como mi abuela, una persona que quiere más derechos”, dijo a People en Español Ramos, quien se define como estadounidense, cubana y mexicana, y que en el libro decide hablar abiertamente de su sexualidad.

“Hubo un momento en mi vida que no quería ser definida por nada ni por nadie, entonces para mí en ese momento la palabra gay era una etiqueta que la gente me quería poner a mí”.

La joven habló con People en Español de etiquetas, racismo y muchos otros temas.

Cortesía

¿Qué significa ser Latinx?

Para mí la x es una invitación a todas las personas que no se han sentido parte de una unidad, sea un indígena, una persona indocumentada o una persona como mi abuela, una persona que quiere más derechos. La palabra es un reconocimiento. Y lo que explico en el libro es que la única manera de reconocer que somos superdiversos es llamándonos de otra manera.

Ser de México no significa que todos tenemos que ser como yo, de piel más clara. Significa que puedes tener piel oscura, significa millones de cosas. Significa romper con estereotipos y forzar a la gente a tener conversaciones que nunca hemos tenido. Estamos en el 2020 y tenemos que explicar que los inmigrantes tenemos distintas caras y colores de piel.

Latinx, Black Lives Matter, ¿crees que son términos que han tomado más fuerza por las próximas elecciones en Estados Unidos?

Sí. Creo que después de que ganó Donald Trump la gente pensó que íbamos a estar en las sombras, que nos iba a dar miedo, pero al revés. Los jóvenes latinos que se han visto forzados a convertirse en activistas de sus propias comunidades, ahí es donde el término Latinx empieza a tomar más fuerza, estos atentados de odio nos han impulsado a tomar más fuerza.

¿Crees que los latinos tienen la misma percepción de discriminación que los afrolatinos?

Creo que depende mucho, por ejemplo si estás en Florida y hablas con una persona cubana, te va a decir que [nunca] en su vida se ha sentido discriminada. Pienso que es importante conocer el contexto de quienes estamos hablando. Si metes a una persona cubana de Miami en el centro de Estados Unidos, te empiezan a ver de una manera distinta. La geografía y la región en que te encuentras [tienen peso].

Eso sí, jamás podemos compararnos con una persona afroamericana en este país.

¿Qué fue lo que te incentivó a escribir este libro?

Lo primero fue la derrota del 2016 en la que según los latinos íbamos a salir a votar en grandes números y despiertas y te das cuenta de que no, que el 50 por ciento de nosotros nos quedamos en casa. Para mí era reconocer que a pesar de estar metida en política ni yo misma tenía idea acerca de quién estábamos hablando, de los latinos. Eso fue lo que mi inspiró a salir de mi burbuja, a viajar.

Parte de este libro es asimismo entender que aunque seas latino no necesariamente vas a votar demócrata. ¿Por qué hay esta obsesión del latino de acercarnos a las personas blancas, al poder blanco? Esto también es lo que nos han forzado a hacer. Latinx es eso.

Samantha Bloom

¿Hay alguna historia que cuentes en tu libro que te haya marcado?

Muchísimas, lo que me sorprendió enormemente es estar en el sur, en Georgia y en Carolina del Norte, y ver que hay una comunidad indígena maya enorme. Pasé tiempo con ellos hace un año. Entendí la riqueza de esta comunidad, de la cual jamás me hubiera enterado. Eso me tocó bastante.

Eres estadounidense, mexicana y cubana…

Y también con acento español. Soy cubana por mi madre, mexicana por mi padre, tengo acento español porque crecí en España cuando mis padres se separaron. Es supercursi [risas], pero cuando estoy en España me siento estadounidense, cuando estoy en Estados Unidos me siento mexicana, cuando estoy en Miami me siento cubana. Un poquito de todo.

¿Has sido discriminada en algún momento?

No, no te puedo decir que me hayan discriminado, tengo un privilegio increíble por tener un pasaporte, por tener piel más clara; que si he sentido microagresiones en el trabajo, sí. Sí he sentido que la gente me mira raro o que la gente me cuestiona mis avances y mis logros. El poder contar las historias [de mi obra] es un privilegio, una obligación. Este libro es hecho por una persona privilegiada como yo. Tener el poder de contar estas historias para mí es una obligación.

¿Por qué no querías usar la palabra gay para definir tu sexualidad?

Hubo un momento en mi vida que no quería ser definida por nada ni por nadie, entonces para mí en ese momento la palabra gay era una etiqueta que la gente me quería poner a mí. Las definiciones y esas etiquetas, nunca he creído en ellas.

¿Por qué leer tu libro?

Hay que leerlo para conocerse a sí mismo y para conocer a las personas que son tu familia y tus amigos. Ojalá que en este libro uno pueda aprender de sí mismo. Espero que después de leer el texto la gente se inspire a tener más tolerancia, más empatía y a votar.