June 28, 2017 02:58 PM

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Han pasado casi dos años y medio desde el asesinato de un jovencito de 16 años, llamado Ryan Mangan, que estremeció a la opinión pública al conocerse que el adolescente había sido abandonado por su asesino, no sin que éste se hiciera un “selfie” junto a su cuerpo moribundo.

Desde entonces, poco ha cambiado en el hogar de la familia Mangan, en Pennsylvania. La habitación del jovencito – que era estudiante de bachillerato, trabajaba en un McDonald’s y estaba aprendiendo a conducir con sus padres- han quedado casi intacta, desde su muerte en febrero de 2015.

Los trágicos hechos ocurrieron en el dormitorio de la víctima, quien recibió un disparo a manos de un amigo, llamado Brandon Maxwell, también de 16 años de edad.

Tras el disparo, Maxwell se tomó el infame autorretrato junto el cuerpo de su amigo, que poco a poco comenzaba a agonizar, pues sus pulmones se estaban llenando de sangre.

Posteriormente Maxwell, compartió el selfie con un amigo por medio de Snapchat y según se dijo, nunca solicitó ayuda para su amigo.

Ryan Mangan Facebook

“Siempre estaba a mi lado, queriendo ayudar o simplemente estar ahí”, dijo a People George Mangan, Jr., padre de la víctima. El atribulado hombre recordó que su esposa y su hijo “eran entusiastas de los parques acuáticos”. Sus amigos del colegio lo recordaron también como un chico muy querido, que gustaba de jugar baloncesto, era brillante y quería mucho a los animales.

Ahora, a la familia solo le quedan recuerdos y la amargura del juicio del adolescente que asesinó a su hijo, y que consideran “injusto”.

En mayo de 2017, el acusado fue sentenciado a 15 años de cárcel al ser encontrado culpable de asesinato en tercer grado. Morton sostiene que él y su amigo estaban jugando con una pistola, que él no sabía que estaba cargada, y que le disparó sin saber que tenía balas. Dijo que solo había tomado el selfie para documentar lo que había sucedido y tenía planes de suicidarse después.

Westmoreland County Jail

“Es como que mi hijo huebra fallecido nuevamente, por segunda vez”, lamentó sobre el veredicto Rebecca Mangan, madre de la víctima. “Siento que esto simplemente no es justicia para él”.

“Ningún juicio es justo sin que la víctima esté ahí para defenderse”, exclamó la apesadumbrada mujer. “Ryan merecía justicia. Él pudo haber sido salvado”.

 

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