El salvadoreñoamericano Frank Rubio fue uno de 12 candidatos seleccionados por la NASA entre 18,000 postulantes para entrar en la clase de astronautas del 2017.

By María Morales
September 08, 2017 09:33 AM

El salvadoreñoamericano Francisco “Frank” Rubio ha vivido varias vidas en una.

Primero estudió medicina pero decidió hacer un paréntesis para alistarse en el Ejército estadounidense donde voló helicópteros Blackhawk en misiones en Afganistán, Bosnia e Irak. Ocho años después, el soldado que nació en Los Ángeles regresó a su primer amor y, ya con su título de medicina bajo el brazo, ejerció como médico de cabecera en el Ejército.

Allí una semillita plantada en su juventud germinó con esta idea: ¿Porqué no aplicar en la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), para formar parte de la clase de astronautas del 2017?

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De más de 18,000 candidatos con esa misma idea, Rubio fue uno de 12 seleccionados este verano y por los próximos dos años aprenderá a pilotear aviones y estudiará ruso, entre mil cosas, con miras a participar en las misiones a Marte de la NASA. “En qué otra parte del mundo escucharías una historia como la mía? Soy hijo de una mamá soltera, una madre adolescente de El Salvador que trabajó en todo tipo de ocupaciones mal remuneradas”, dice Rubio, de 41 años, casado y padre de cuatro hijos cuyas edades oscilan entre los 7 y 13 años. “Mi historia es una gran historia sobre América. ¿Cuáles son las posibilidades de que un chico como yo terminara donde estoy hoy?”.

Y agrega: “Todo chico sueña con ser astronauta”.

Con estudios, esfuerzo y dedicación, nada es imposible para Rubio, cuya historia está destacada en la edición impresa de PEOPLE EN ESPAÑOL a la venta ya. Tampoco será imposible que Rubio inspire a otros como él, dijo el Vice Presidente Mike Pence en Houston, TX, en julio en la ceremonia para presentarlo y a sus demás compañeros de la clase del 2017. “Son 12 hombres y mujeres cuya excelencia y valentía personal llevarán a nuestra nación a mayores descubrimientos”, dijo, “e inspirarán a nuestros hijos y nietos”.

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