By Mayra Mangal
December 07, 2016 08:00 AM
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Han pasado solo horas desde que la niña Yuliana Andrea Samboní fue encontrada sin vida y con señales de abuso sexual en un apartamento de un rico sector de la localidad de Chapinero, en las cercanías de Bogotá, Colombia.

Ahora las autoridades intentan determinar por qué el supuesto asesino, Rafael Uribe Noguera, un arquitecto de 38 años y de buena posición económica, habría realizado el atroz crimen.

La mañana de este domingo, la niña de 7 años se encontraba jugando con dos niños y esperaba a su padre para ir a por agua. Un sujeto a bordo de una lujosa camioneta se acercó a los chicos de origen indígena y a la fuerza se llevó a la menor ante la mirada atónita de sus amiguitos.

El paso de la camioneta por el humilde barrio quedó captado en video. “El señor le hizo una pregunta”, explicó un testigo a la colombiana Noticias Caracol. “La jaló de ambas manos, la entró para adentro”.

Según esa persona, el secuestro fue presenciado por un niño que de inmediato corrió a notificar a su familia de lo sucedido, pero la camioneta ya había desaparecido.

Las autoridades rastrearon el vehículo y hacia las 7:30 p.m. del mismo día localizaron a la menor en el apartamento de Uribe. Según Caracol, el hermano del presunto asesino encontró “la tragedia” en el apartamento y como Uribe estaba en mal estado se lo llevó a un hospital psiquiátrico para buscar ayuda.

Uribe fue rechazado en ese hospital y tuvo que llevarlo a un segundo, la Clínica Cardiovascular Navarra, donde fue admitido con señales de sobredosis de cocaína, delirio y dolor en el tórax.

El sujeto permanece internado ahí a la espera de que se le imputen formalmente los cargos por el secuestro, tortura y asesinato de la menor.

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El presunto asesino había dejado rastros en Twitter de que a veces perdía el control:

 

 

“Como a las 4 de la tarde, él era el que gritaba loco, como loco”, contó a la prensa colombiana Nini Johana Ruiza, una vecina del apartamento donde sucedieron los hechos.  Otra vecina aseguró que el sujeto mantenía ese apartamento, pero que no vivía ahí.

Mientras tanto, la familia del arquitecto emitió un comunicado en el que lamentó “profundamente la pérdida de la vida de la niña”.

“Somos conscientes de que Rafael deberá asumir las drásticas consecuencias que se desprenden de su inexplicable actuar. Nosotros, como familia, no podemos darle la espalda en estos momentos de angustia, confusión y dolor”, reza el texto.

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