La esposa del Chapo Guzmán se ha convertido en el personaje más mediático del juicio que se sigue a su esposo en el tribunal federal de Brooklyn.

By Joaquim Utset
November 14, 2018 06:08 PM

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Cada vez que hay una interrupción en el juicio que se le sigue en el tribunal federal de Brooklyn, los ojos de Joaquín el Chapo Guzmán se dirigen sin excepción al banco del público reservado a la defensa en que se sienta su esposa, Emma Coronel, a veces completamente sola.

Con unos auriculares para escuchar a los intérpretes, la ex reina de belleza no se ha perdido ni un minuto de los dos primeros días del juicio contra el líder del cartel de Sinaloa, considerado uno de los mayores de la historia del narcotráfico y en el que ella se ha convertido en el personaje más mediático.

En una cuenta de Instagram atribuida a Coronel, que es 35 años menor que su marido, han aparecido mensajes de ánimo al capo debajo de fotos de la joven, que en el pasado ha dicho que no tiene redes sociales.

"No importa lo que pase", se lee uno de los mensajes compartidos tras la primera jornada del juicio el martes. "Te prometí estar siempre y aquí estoy. Te amaré toda mi vida".

Con Guzmán confinado a una celda desde hace dos años, buena parte de los testigos clave cumpliendo penas de prisión y sin que se puedan entrar cámaras a la sala del tribunal, prácticamente las únicas imágenes que se han visto del juicio son la entradas y salidas de Coronel, siempre elegantemente vestida por mucho frío que haga o mucha lluvia que caiga.

"Bien, gracias", se limitó a contestar a People en Español cuando se le preguntó cómo se sentía tras estos dos primeros días, en los que la fiscalía ha descrito al padre de sus dos hijas como un implacable narcotraficante que creó un imperio a base de sangre y corrupción.

Dentro de la sala del tribunal, Coronel se ha mostrado más conversadora y ha intercambiado palabras en charlas informales con la prensa que se sienta a su alrededor. Así, el primer día parecía que no le había gustado la corbata azul que llevaba Guzmán con su traje, ni cómo se veía en los dibujos de los artistas que retratan el juicio.

En cambio, se vio más complacida con la corbata púrpura y la camisa color vino que acompañaba al traje oscuro que el acusado lució en la segunda jornada, que le hacían parecer un ejecutivo y distaba mucho de la colorida camisa que vestía en el video para Sean Penn.

El perfecto maquillaje y vestuario de Coronel, a quien se ha comparado con Kim Kardashian en más de una ocasión, también la ha hecho resaltar entre los looks más bien sobrios que predominan en el tribunal.

En el segundo día vestía un elegante conjunto de blusa y chaqueta gris con un ligero brillo y un elaborado estampado con relieve. Su outfit lo completaba un pantalón negro ajustado y unos tacones, que se tuvo que sacar para pasar el arco de seguridad.

Aunque en el tribunal no se pudo dar el abrazo que deseaba con su esposo, lo cierto es que no pierden oportunidad de cruzar las miradas, lo que provoca una media sonrisa en el rostro del capo. A pesar de que a veces parece estar tentado a hacerlo, las reglas le impiden decirle ni una palabra a su mujer.

Coronel nació en San Francisco, California, si bien se crió en el estado mexicano de Durango, donde a los 17 años vio en un baile al que ahora es su esposo, según contó en una entrevista con Telemundo hace dos años. Posteriormente, cuando ya había ganado un concurso de belleza local, empezó una relación con Guzmán que culminó en boda en 2007.

Hasta ahora ha dicho no saber si asistirá a todo el juicio contra su esposo, que se calcula durará entre tres y cuatro meses, o si vendrá en alguna ocasión acompañada de sus gemelas, con las que ha visitado la corte federal en anteriores ocasiones. Por ahora su única compañía han sido las asistentes de los abogados de la defensa, con las que se las ha visto comer en la cafetería del tribunal y que la escoltan al entrar y salir de la corte.

Lo que es seguro es el impacto de su presencia entre la prensa. A la salida del tribunal el primer día del juicio tuvo que refugiarse en un restaurante ante el asedio de las cámaras porque su auto aún no había llegado.

Como toda celebridad que se precie, para el segundo día había aprendido a esperar dentro de la corte a que llegara el conductor antes de salir a enfrentarse a los focos.

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