La estrella de los Dallas Mavericks de la NBA aborda en primera persona en Sports Illustrated la grave situación en su país natal.

By Redacción People en Español
September 28, 2017 05:13 PM

A más de una semana del catastrófico paso del huracán María por Puerto Rico, el baloncelista boricua J.J. Barea, ex de la modelo Zuleyka Rivera, expuso con la ayuda del periodista Chris Ballard en el siguiente artículo en primera persona para Sports Illustrated su impresión acerca de la grave situación que atraviesa su tierra natal. Reproducimos parte del texto.

De la única manera en la que puedo describirlo es como si una bomba hubiera estallado.

El Puerto Rico donde crecí era una isla de belleza. Agua clara y azul, arena dorada, siempre verde. Pero cuando nuestro vuelo aterrizó en San Juan el pasado martes, apenas reconocí mi hogar. La arena había desaparecido. Los árboles se aplastaron. El agua era fea, de color café pardo.

Incluso antes de azotara el huracán María, sabía que sería desastroso. En Puerto Rico, nuestra infraestructura no es como en Estados Unidos. [Llega] una pequeña tormenta y se pierde la electricidad por 24 horas. Realmente, hemos tenido suerte estos últimos 20 años. Los huracanes se alejaron en el último segundo y sólo nos golpearon un poco, o se desviaron completamente. Como hace unas semanas, cuando Irma cambió de rumbo. Yo estaba en la isla en ese momento, preparándome para lo peor.

Esta vez estaba en Dallas, comenzando el entrenamiento con los Mavericks, el equipo del que he sido parte durante ocho de mis 11 temporadas en la NBA. Era difícil estar tan lejos. Después de que María tocó tierra el 19 de septiembre como una tormenta de categoría cuatro, no podía comunicarme con nadie por días. Ni mis amigos ni mis padres.

Necesitaba hacer algo. Mark Cuban, dueño de los Mavericks, me había enviado un mensaje de texto después de la tormenta, preguntando por mi familia. Mark y yo tenemos una gran relación. Le envié un mensaje de texto: “¿Sería una idea muy descabellada que pudiéramos conseguir un avión para llevar un montón de cosas a Puerto Rico?”.

[Cuban le prestó el avión a Barea, que viajó a San Juan con un grupo de amigos y decenas de millas de libras de ayuda]

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN

Cuatro horas después del despegue, llegamos. Cada año vuelvo a Puerto Rico con mi familia después de la temporada de la NBA, pero nunca lo había visto así. El aeropuerto era un caos. San Juan era un caos. No había tráfico, sólo gente corriendo. Fue loco.

Esa noche, volvimos a Dallas, habiendo triplicado nuestros números. Nos trajimos a mis padres, mi abuela y algunos primos pequeños. Mi padre se quedó. Él dirige mi fundación y tienen trabajo que hacer ahora mismo. También trajimos de vuelta a la madre de uno de mis mejores amigos; su hijo está a punto de tener gemelos en Miami y tenía que quedarse allí. Y, justo antes de que nos fuéramos, una pareja mayor llegó. Se suponía que ella debía recibir un trasplante en Maryland. Me pregunté: ¿Podríamos llevarla allí? Así que hablamos con el piloto y embarcó con nosotros.

Mientras estaba en Puerto Rico, vi señales de ayuda de Estados Unidos. Pero déjame decirte: No es suficiente. La gente no volverá a trabajar por seis meses, tal vez un año. Pasarán dos años antes de que todo vuelva a la normalidad.

Y este es el mensaje que la gente de Puerto Rico quería que yo llevara de vuelta a los Estados Unidos. Todo está muy mal allá. Muy, muy mal. Una situación de emergencia.

El viernes, regresamos. El mismo plan de vuelo, otra carga. No puedo ir esta vez porque no puedo dejar el equipo, pero mi esposa y mis amigos lo harán. No podemos esperar. Todos somos ciudadanos estadounidenses, después de todo. Tenemos que levantarnos los unos a los otros.

Advertisement