People en Español crea una campaña que busca apoyar a todos los padres que han sido separada de sus hijos en la frontera

By Armando Correa
June 19, 2018 01:54 PM

 

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN

Anoche, cuando acosté a Anna, mi hija de 8 años, me sorprendió con una pregunta: “Papá, ¿a nosotros la policía podría separarnos?”. Había llegado el momento de cerrar el libro, hacer el resumen del día y apagar la luz, porque a la mañana siguiente debía levantarse temprano para ir a la escuela. A sabiendas de que abriría un diálogo interminable a esas horas de la noche, le pregunté de dónde había sacado esa idea. En la escuela escuchó, me dijo, que en la frontera con México estaban separando a los niños de sus padres. Incluso me reafirmó que nos había escuchado conversar sobre ciudadanos americanos que habían sido separados de sus hijos.

Mis tres niños nacieron en San Diego, California. Salí de Cuba en 1991, llegué a Estados Unidos como exiliado, y desde hace más de 20 años soy, como ellos, ciudadano de este país, donde trabajo y he creado una familia. Si mis hijos hubieran nacido en Cuba, y en mi desesperación por darles una vida mejor y alejarlos de una dictadura donde no hay derecho al voto, a pensar diferente, ni a tener una ideología propia hubiese llegado hoy a este país, ahora estaría como miles de inmigrantes que, huyendo de la violencia y la desesperación en sus países cruzaron la frontera en busca de refugio. Y como a ellos, me habrían separado de mis hijos para confinarlos, como delincuentes, en una jaula. Ahora soy yo el que me pregunto: ¿qué delito cometieron? ¿en qué ley se ampara el país más democrático y desarrollado del mundo para separar a un padre de su hijo?

Miles de familias han sido divididas en la frontera de Estados Unidos con México. Cada día, unos doscientos niños son lanzados a cárceles improvisadas como chantaje a los ciudadanos, al Congreso y al Senado de Estados Unidos, para llegar al acuerdo partidista de alzar un muro en la frontera que costará miles de millones de dólares.

Un hijo no es, ni puede ser, una carnada política. Me veo en los rostros de cada madre y de cada padre, y me siento como cada niño lanzado al abandono.

 

Cortesía de Armando Correa

Hemos aprendido que la historia, en algún momento, nos rendirá cuentas a todos: al autor intelectual, a los ejecutores y a quienes aceptaron en silencio. Tras otras grandes barbaries de la historia hemos visto que, a la hora del juicio, los criminales se defienden alegando que solo cumplían órdenes. Desde el presidente hasta los agentes fronterizos, desde los senadores hasta los congresistas, todos, algún día, tendrán que rendir cuentas a la humanidad por esta atrocidad. Pero también nosotros, los ciudadanos, hijos, hermanos, padres, abuelos, amigos o vecinos, si nos mantenemos callados, si volteamos la mirada hacia otra parte, si cerramos los ojos porque no nos atañe personalmente, seremos culpables.

Esos hijos enjaulados, separados de sus padres, gritando de desesperación, también pueden ser los nuestros.

Poco después de responderle a mi hija que nadie nos podría separar, me quedé dormido. Al rato me desperté sobresaltado: ¿podré realmente cumplir mi promesa?

Únete a nuestra campaña, porque esos niños de la frontera pueden también ser tus hijos.

#dondeestanmishijos

#wherearemykids

Advertisement


EDIT POST