La estrella del FC Barcelona Andrés Iniesta, uno de los mejores jugadores del planeta, se ha ganado una reputación de humildad en un deporte lleno de egos y extravagancias.

By Joaquim Utset
July 26, 2017 07:01 PM

Si se repasa la cuenta de Instagram de Andrés Iniesta, se hecha de menos un cierto tipo de imágenes que se asocian a los multimillonarios futbolistas de élite.

En las fotos que comparte el capitán del FC Barcelona, indiscutiblemente uno de los mejores jugadores del planeta y autor del recordado gol que dio a España el Mundial de Sudáfrica de 2010, brillan por su ausencia los autos de lujos, los yates en parajes paradisíacos o la ropa de exclusivas marcas.

No es por falta de posibilidades, pues el centrocampista de 33 años es uno de los mejor pagados de la plantilla azulgrana con un sueldo anual calculado en más de $5 millones por los medios especializados. Eso sin contar los ingresos publicitarios.

“Yo soy futbolista, que es lo que realmente me importa y lo que me ha gustado siempre. Luego alrededor del fútbol hay cien mil cosas”, contó Iniesta en una entrevista con People en Español en el marco de la gira del equipo catalán por Estados Unidos. “Pero como todo en la vida, como en cualquier empresa o trabajo, todo el mundo es diferente. Todo el mundo tiene sus cosas mejores, no tan buenas, y no veo que el futbolista tenga que asociarse con el glamour o con cosas extravagantes”.

Sin tatuajes, tintes que tapen las incipientes canas, peinados llamativos o escándalo a su la espalda, el jugador se ha ganado una reputación de ser una persona normal en un mundo repleto de egos, caprichos y excentricidades.

Es algo a lo que Iniesta, quien define su vida fuera del campo de “sencilla”, no le da muchas vueltas.

“Somos deportistas y cada uno utiliza su vida de la forma que cree mejor para él. Supongo que dentro de unos parámetros de respetar, ser humilde, cada uno elige el camino que desea y yo elijo el mío”, observó. “No intento dar una imagen que no soy. Sería contradictorio. Cada uno intenta mostrarse como es. Siempre he intentado ser así”.

Quienes lo conocen aseguran que su carácter y personalidad vienen marcados por sus orígenes. Nació en el seno de una familia trabajadora en Fuentealbilla, una pequeña localidad de Castilla La Mancha de menos de 2,000 habitantes, en la que se crió hasta que su talento llamó la atención de los ojeadores del Barça, que con 12 años lo invitaron a mudarse a la residencia para jóvenes promesas que tiene el club en Barcelona.

Los primeros días de soledad en La Masia –el nombre de la residencia– muy lejos de su familia nunca se le han olvidado. “El peor día de mi vida lo he pasado en La Masia”, confesó en el libro biográfico La jugada de mi vida (Malpaso Ediciones).

Tal vez por eso su vida fuera del fútbol gira principalmente alrededor de los suyos, como señaló al contar qué hace con su tiempo lejos de las obligaciones profesionales.

“Lo dedicas a la familia. A día de hoy estoy estudiando Educación Física, me queda un año”, respondió el jugador. “Me gusta disfrutar de mi familia, de mis hijos, de mis amigos, que es difícil coincidir. Y poco más. ¿Aficiones? Pues como todos en general, me gusta el cine, me gusta la música, me gusta en el teimpo libre relajarme y disfrutar con la familia”.

Iniesta está está casado desde 2012 con Anna Ortiz, con la que tiene tres hijos: Valeria, Paolo Andrea y la recién nacida Siena. La pareja pasó por un momento muy duro hace unos 3 años, cuando perdieron al hijo que esperaban a los 7 meses de embarazo.

Su gran proyecto fuera de las canchas también tiene sus raíces en la familia y en su tierra de nacimiento. Hace siete años abrió la Bodega Iniesta en su Fuentealbilla natal, en la que casi todas las familias tienen algún terreno dedicado a la viña.

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“Es algo muy importante para mí, para mi familia. Es un proyecto de hace mucho tiempo, una tradición familiar de mis abuelos, mis padres”, destacó. “Es una parte mía, una parte de mi vida, que a día de hoy no puedo dedicarle el tiempo que requiere, para eso tengo la suerte de contar con mi padre, que es como su estuviese yo allí. El día de mañana, vamos a ver qué pasa. Me gusta y estoy al corriente de las situaciones relevantes. Es una cosa mía, nuestra, que son proyectos personales”.

Tras una temporada en la que jugó menos de lo esperado y con problemas físicos, su continuidad en el club de su vida aún no está asegurada. Su actual contrato termina el año que viene y por ahora no le ha dado el sí a las ofertas de renovación que le han propuesto los directivos. Asegura que no tiene prisa.

“Me encuentro bien, me encuentro feliz y por lo y tanto, veo lo que es muy presente. Tampoco quiero mirar más allá”, apuntó. “Seguiremos viendo cómo está todo y, a partir de ahí, pues analizar lo que será el futuro. A día de hoy lo que más me importa es disfrutar, estar bien. Lo demás ya vendrá”.

 

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