De joven política con un brillante futuro a colaboradora del narcotráfico, esa es la historia de Lucero Sánchez López, la amante de Joaquín Guzmán Loera.

By Joaquim Utset
January 18, 2019 04:14 PM

Si hasta ahora la protagonista sentimental del juicio a Joaquín el Chapo Guzmán Loera había sido su esposa Emma Coronel, la exdiputado estatal mexicana Lucero Guadalupe Sánchez le disputó el protagonismo con su dramático testimonio el jueves sobre su vida junto al buscado jefe narco.

La joven de 29 años, conocida también como la Chapodiputada, contó con lujos de detalles al jurado desde la huida desnudo de Guzmán por un túnel en Culiacán en febrero con los marines mexicanos pisándole los talones, hasta la talla de pantalón del acusado o sus zapatillas deportivas favoritas.

Eso además de que, entre otras cosas y siempre según sus palabras, lavaron unos $5 millones a través de une empresa de jugos en Ciudad de México que nunca vendió ni un galón de producto.

Contar su vida junto al Chapo no fue fácil para la exdiputada, que sufrió una crisis nerviosa, estalló en llanto y tuvo que secarse las lágrimas con un pañuelo mientras testificaba. A solo unos pocos pasos de distancia, el acusado evitaba mirarla y Coronel mantenía un gesto serio, que en algún momento se transformaba en una sonrisa desafiante.

“Hasta el día de hoy estoy confundida porque pensé que era una relación de pareja”, dijo en su testimonio al ser preguntada sobre la naturaleza de su relación con el acusado.

Veremos qué cara ponen cuando el martes prosiga el testimonio de Sánchez el martes. Pero, ¿quién es esta antigua amante del supuesto jefe del cartel de Sinaloa? Esto es lo que se sabe de la joven, de acuerdo a lo que ella misma ha contado y lo que ha trascendido en los medios.

Lucero Sánchez
U.S. Attorney’s Office for the Eastern District of New York

Nace el amor

Sánchez, que nació en la localidad de Cosalá, en el interior montañoso del estado de Sinaloa, empezó su relación con el Chapo a finales del 2010 y pocos meses después, ya en 2011, empezaron una relación sentimental. Ella tenía solo 21 años. En ese momento, el Chapo ya llevaba más de tres años casado con Coronel, quien estaba embarazada de las mellizas de la pareja.

Se comunicaban a través de una aplicación del teléfono Blackberry en la que ella tenía el nombre en clave de “Hermosura”. Su romance, por el que se veían unas dos o tres veces el mes, lo compaginaron con una  relación de negocios. La primera tarea que le encomendó Guzmán fue recorrer la sierra de Sinaloa y Durango, parte del llamado Triángulo Dorado que ella se conocía al dedillo, en busca de cultivadores de marihuana. “Yo la podía conseguir más fácil”.

El Chapo quería que los agricultores les entregaran su marihuana a crédito, pero ella dijo que se negó porque sabía que jamás les pagaría si se la daban “la mota” fiada. “No se me hacía justo porque la gente trabajaba mucho”.

Aseguró que sus sentimiento hacia su pareja, a la que en ocasiones se refería como mi esposo, eran cambiantes. “A veces le quería, a veces no”, dijo Sánchez, quien aseguró haberle tenido miedo, particularmente en temas relacionados con la seguridad del capo y su odio hacia los posibles informantes de las autoridades.

En una ocasión, recordó, le aseguró que no dudaría en matar a familiares si le traicionaban.

Pese a ello, siguió trabajando con él en la creación de empresas fachada en las que ocultar los ingresos provenientes del trasiego de drogas. Dijo que se buscaron “una persona de bajos recursos” que pudieran manipular para que fuera su hombre de paja, el que firmara los papeles, en la compañía de jugos que fundaron en el DF.

En ese tiempo, el Chapo parece haber formado un segundo hogar con Sánchez, quien lo trataba de “su esposo”. “Cuando no saló o estaba trabajando, vivía con él”, contó. Le compraba las camisas, pantalones, los zapatos y hasta sus lociones. “Lo atendía como una ama de casa”.

 

El tunel por el que se escapó el Chapo.
U.S. Attorney’s Office for the Eastern District of New York

Una huida desesperada

La relación empezó a hacer aguas a finales del 2012. “Tuvimos algunos problemas y nos distanciamos”, apuntó, aunque se mantuvieron en contacto y se veían esporádicamente cuando Guzmán la contactaba por su red de comunicación para que lo fuera a ver.

Por eso estaban compartiendo cama en una residencia del Chapo en Culiacán en febrero de 2014 cuando la asaltaron los marines mexicanos en un operativo coordinado con la DEA estadounidense. Lograron escaparse por segundo de los soldados gracias a un túnel escondido debajo de una bañera. Tan rápida fue la huida, relató, que el narco tuvo que salir corriendo desnudo.

Según las autoridades estadounidenses, durante esa etapa Sánchez servía a la organización criminal gestionando, entre otras cosas, la transferencia y lavado de dinero que habían obtenido mediante su negocio ilícito.

Sus lazos con el narcotráfico no le impidieron saltar a la política en las elecciones de 2013, cuando logró ganar un escaño al parlamento de Sinaloa por el Partido de Acción Nacional (PAN) y así convertirse en la diputada más joven en la historia del estado.

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Tragedias personales

Su éxito en la política se vio empañado cuando el siguiente enero fue asesinado su ex Rafael Chávez Cháidez, de 27 años, por unos desconocidos que lo acribillaron. Pocas semanas después, su hermana María Carolina Sánchez fue asesinada por su pareja.

Su mundo se acabó de derrumbar cuando tras la captura del Chapo y su ingreso en una cárcel de alta seguridad del Altiplano, Sánchez fue a visitarlo con una cédula de identidad falsa. La descubrieron y a partir de ese momento estuvo en las miras de las autoridades, que lograron que perdiera su fuero de legisladora.

Fue detenida en enero de 2016, pero se la liberó a las 23 horas y desapareció del ojo público por un buen tiempo. No se supo casi de ella hasta que fue arrestada en el paso fronterizo de San Diego, Estados Unidos, en julio de 2017 cuando intentaba ingresar al país. Había una orden a de captura a su nombre.

Ya en una cárcel estadounidense, su abogado aseguró que sufre de ataques de ansiedad. El tic nervioso que sufre desde hace tiempo, y que la hace parpadear constantemente, pudo observarse en su aparición en el juicio del Chapo.

El pasado octubre, Sánchez se declaró culpable de narcotráfico en el tribunal federal de Washington D.C. y está a la espera de que se le imponga una condena, que puede ir de 10 año de cárcel a la cadena perpetua. Ella mismo dijo esperar que su testimonio en contra de su antiguo amante sirva para ganarse la indulgencia de la corte.

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