El narcotraficante mexicano se llevó una sorpresa cuando vio en la sala del tribunal federal a sus dos hijas, que estaban acompañadas por su madre Emma Coronel.

December 20, 2018 02:27 PM

El  narcotraficante Joaquín el Chapo Guzmán Loera, que está siendo juzgado en el tribunal federal de Brooklyn, Nueva York, rompió en llanto el jueves cuando sus hijas gemelas hicieron una visita sorpresa a la corte.

La esposa del Chapo, Emma Coronel, quien ha asistido al juicio desde su inicio en noviembre y se ha convertido en una de sus estrellas, dio la sorpresa al comparecer a la vista de este jueves con las hijas de la pareja, Emaly y María, a quienes no se había visto hasta ahora en el juicio de su padre por narcotráfico.

“Estaba visiblemente llorando, con los ojos enrojecidos y limpiándose los ojos”, dijo uno de los abogado del mexicano, Eduardo Balarezo, al diario Daily News. “Las vio por última vez en agosto”.

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Las gemelas de 7 años, las únicas que tienen permiso para visitarlo más allá de sus abogados, tienen programado verlo el viernes en la cárcel federal de Manhattan en la que permanece detenido desde su extradición a Estados Unidos en 2017.

Según informaron varios medios, las pequeñas se sentaron en el banco del público reservado a la familia, desde el que pudieron ver a su padre y seguir el testimonio de un agente de policía colombiano que testificó sobre la incautación de cargamentos de drogas presuntamente destinados al cartel de Sinaloa.

Las pequeñas iban vestidas iguales, con chaquetas blancas y tocadas con un lazo. “Adorables”, es como las describió uno de los periodistas que sigue el juicio.

KENA BETANCUR/AFP/Getty Images

Guzmán, de 61 años, se ha declarado no culpable de la docena de cargos por delitos graves relacionados con el narcotráfico que le imputa la fiscalía federal, quien lo considera el líder de una enorme organización criminal que durante décadas inundó las calles estadounidenses de drogas.

Los narcotraficantes encarcelados que han pasado hasta ahora por la silla de los testigos han descrito al jurado una compleja empresa criminal que se encargaba de importar cocaína de Colombia a México y luego enviarla a una red en Estados Unidos que la distribuía por el país.

Entre los métodos que utilizaba para llevar a cabo su negocio se encontraba el soborno de autoridades y la violencia, que se ejercía mediante un auténtico ejército de sicarios, de acuerdo a los testigos.

Imperturbable ante esas acusaciones, la esposa del Chapo ha asistido a prácticamente todas las jornadas del juicio, siempre impecablemente vestida, y de tanto en cuanto intercambiando miradas y gestos con el acusado, a quien se le tiene prohibido hablar o mantener contacto físico.

En una entrevista televisiva con Telemundo la semana pasada, Coronel admitió que acudir todos los días al tribunal ha sido agotador.

BETANCUR/AFP/Getty Images)

“Creo que es lo que haría cualquier esposa, estar al lado de su esposo en tiempos difíciles, como los que está pasando en este momento”, dijo la ex reina de belleza. “Obviamente quiero verlo, quiero estar con él. Quiero saber qué está pasando”.

Aseguró que el Chapo parece “más delgado” desde su extradición, pero cree que “se mantiene positivo”.

Su sueño, señaló, es mudarse a algún lugar “de alto secreto” después del juicio y llevar una vida tranquila. “Quiero estar bien y estar en alguna parte del mundo donde podamos vivir vidas normales y pacíficas”, dijo. “No tengo grandes sueños. Quiero ser feliz y en paz”.

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