La historia de Alberto Sánchez Gómez ha estremecido a España. El mesero de 28 años está acusado de matar a su madre y comerse sus restos.

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Alberto Sánchez Gómez está acusado de matar a su madre, cortar su cuerpo en pedazos, y comerse sus restos junto con su perro. El hombre de 28 años, que trabajaba como mesero pero se había quedado sin trabajo, y vivía con su madre María Soledad Gómez, de 68 años, en un apartamento en Madrid.

Gómez contó a las autoridades que oía voces que le pidieron que matara a su madre, reportó el diario The Sun. El joven fue arrestado en febrero del 2019 y ahora está en juicio. Gómez dice que las voces que escuchaba en su cabeza eran de vecinos, familiares y algunos famosos. El joven insiste que él no recuerda haber matado a su madre.

Según reportes, cuando llegaron los policías a la casa después de que una amiga reportara a la madre como desaparecida, Gómez supuestamente les dijo: "Sí, mi madre está aquí. Yo y el perro nos la hemos comido pedazo a pedazo".

Los investigadores encontraron los restos de Soledad en contenedores plásticos en el refrigerador y sus huesos escondidos en el apartamento. Los fiscales argumentan que el joven estranguló a su madre después de discutir con ella.

Alberto Sánchez Gómez
Alberto Sánchez Gómez
| Credit: Facebook

Los documentos de la corte detallan que cortó el cadáver de su madre con un serrucho y cuchillos de cocina. El joven, que está bajo evaluación psiquiátrica, podría pasar hasta 15 años en la cárcel.

Alberto Sánchez Gómez
Credit: Policia Nacional

El diario El país reporta que a los 13 años Gómez comenzó a fumar marihuana y a los 16 empezó a escuchar voces en su cabeza y tener alucinaciones. Su hermano mayor intentó rescatarlo de las drogas y Gómez estuvo varias veces internado en salas de psiquiatría.

Su madre había conseguido una orden de alejamiento de Gómez, quien vivía entre la calle y las casas de otros familiares y conocidos. Su madre lo dejaba entrar en su casa al sentir lástima por él.

El agente que entró a la vivienda después del crimen describió la escalofriante escena: "había restos de sangre por la casa, otros en la ducha y en la nevera, en distintos contenedores". Tras ser arrestado, el joven confesó a la fiscalía que ahora las voces que escucha en su cabeza lo llaman "asesino".