Designan bajo el nombre de Jose Antonio Vargas una escuela en California en honor a un reconocido periodista que es un inmigrante sin documentos.

Por Andrés Rubiano
Junio 18, 2018
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En medio de las críticas que han desatado las más recientes determinaciones del presidente Donald Trump con respecto a temas de inmigración, el estado de California parece querer validar la importancia que tienen en su comunidad los residentes provenientes de otros países.

Una escuela de la ciudad de Mountain View tomó la decisión de asumir el nombre de Jose Antonio Vargas, en honor a un reconocido periodista que es un inmigrante sin documentos filipino y quien llegó a sus 12 años a los Estados Unidos en 1993.

Según lo reveló CNN a través de su sitio en línea, tras darse a conocer la noticia, el periodista no solo se sintió honrado, también aprovechó la ocasión para expresar sus críticas ante la forma en que jóvenes y niños sin documentos están siendo retenidos en celdas en el estado de Texas.

“No tengo palabras para expresar lo importante que este honor”, dijo el ganador del premio Pulitzer y escritor de prestigiosas publicaciones como The New Yorker, Huffington Post, San Francisco Chronicle y Philadelphia Daily News. “Espero que esta sea una escuela en la que los estudiantes y sus familias se sientan bienvenidas a los Estados Unidos”, agregó.

Jose Antonio Vargas

El escritor también enfatizó en su rechazo al uso de la palabra “ilegal” por parte de algunas organizaciones y medios de comunicación. “Es inhumano … que llamen a estos chicos y a sus padres ilegales”.

Por supuesto también se refirió a la situación que afrontan cientos de jóvenes que permanecen retenidos en Texas, escenario que ha desatado críticas de todo tipo en contra del gobierno de Trump. “Esos chicos están detenidos porque creemos que no merecen ser tratados humanamente … Están detenidos en jaulas cuando deberían estar en salones de clases, no en centros de detención”, expresó reconocido comunicador.

Vargas, quien aún hace parte de los millones de inmigrantes que no poseen documentos, reveló en el 2011 en una columna para la revista del New York Times que su abuelo pagó a un “coyote” $4,500 para que lo ayudara a entrar al país pretendiendo que era su tío.