El expresidente estadounidense Barack Obama habla en exclusiva sobre la posibilidad de que un hispano llegue a la Casa Blanca, el futuro de los DREAMers, sus hijas y su libro de memorias: Una tierra prometida.

Por María Morales
Diciembre 14, 2020
Anuncio

En su oficina en Washington D.C., el expresidente Barack Obama está sentado al lado de una enorme bandera estadounidense —enmarcada y colgada en una pared— y entre sorbos de té caliente le da mente a la realidad que millones de latinos viven hoy en día, cómo acudieron en masa a las urnas a principios de noviembre y lo que les depara en un futuro en este país.

"Sin lugar a duda habrá un presidente latino en algún momento", afirma en exclusiva a People en Español un pausado Obama, entrelazando sus dedos y descansando las manos sobre las piernas cruzadas. "Puede ser pronto. Puede ser en una década, ¿quién sabe? Ya hay increíblemente talentosos líderes latinos elegidos gobernadores y al Congreso a lo largo y ancho del país. Y creo que a la vez que la comunidad hispana se vuelve más activa en su derecho de sufragio, se convierte en una pluralidad en muchos estados alrededor del país, más y más talentos brillarán".

Obama - Digital Cover - Story - DO NOT REUSE
Credit: Foto por Shaniqwa Jarvis; Estilista de utilería: Achebe|Venn Frederic

Si algo les enseñó esta comunidad a los políticos durante este amargo año electoral es que no se puede medir con la misma vara, agrega el exmandatario.

"Es importante no amontonar al votante hispano en una misma caja ideológica", recomienda el padre de Malia y Sasha Obama, quien aplaude el triunfo de su exvicepresidente, Joe Biden, en la reciente contienda por la Casa Blanca. "Los cubanoamericanos piensan muy distinto en varios temas que los mexicoamericanos, que es diferente a [como piensan] los puertorriqueños, que difieren de los colombianos o los venezolanos. Una de las lecciones no solo de esta elección, de toda elección, es que [hay que] escuchar y enfocarse en las realidades de estas diferentes comunidades donde viven y no solo ver datos abstractos y formular hipótesis sobre cómo las personas piensan sobre ciertos temas".

Barack Obama DIGITAL COVER

El tema que ha ocupado sus días este otoño es su nuevo libro, Una tierra prometida (publicado por Debate, un sello de Penguin Random House Grupo Editorial), que comenzó a escribir en el 2017 cuando con su esposa Michelle abordaron por última vez el avión Air Force Once rumbo a California tras entregarle el poder al presidente Donald Trump. En este primer tomo de sus memorias que llega hasta la operación que acabó con la muerte de Osama Bin Laden, el expresidente habla de su vida política y familiar, su tiempo en la Casa Blanca y sus incisivas, como la lucha por los DREAMers; y los peligros de la tensa situación política que vive el país.

Obama - Digital Cover - Story - DO NOT REUSE
Credit: Cortesía

"Las personas son complicadas, todos tenemos diferentes identidades", advierte. "Yo no soy solamente un hombre negro demócrata. Soy un padre. Soy un esposo. Soy un fanático del basquetbol. Soy alguien a quien le gusta el hip hop y Frank Sinatra, y lo mismo es cierto de todos nosotros. Y uno de los peligros, creo, del momento político actual es que todo el mundo siente como si se tiene que alinear con un lado o el otro en todo. La gente es más complicada que eso y nuestra política debe ser más complicada que eso".

Obama - Digital Cover - Story - DO NOT REUSE
Credit: Pete Souza/The White House

De su lucha por llegar a su tierra prometida, del clima político estadounidense, los DREAMers, sus hijas y por qué ve el futuro con esperanza, el presidente número 44 de Estados Unidos habla a sus anchas aquí.

¿Qué parte del libro le dio más trabajo escribir?, ¿qué parte le dio más gozo?

No diría que una parte en particular del libro fue difícil de escribir. Lo que fue un desafío, y lo que a menudo encuentro es el reto más gratificante de escribir, es tratar de entretejer lo que parecieran ser historias disparejas en un relato coherente. Pero en este caso, mi mente rehusaba un relato simple y lineal.

A la misma vez, eventos externos intervenían —la erosión de nuestras garantías democráticas, protestas a nivel nacional sobre la muerte de hombres y mujeres negros desarmados a manos de la policía, una pandemia que hasta el momento de esta entrevista ha dejado más de 240,000 muertos solo en Estados Unidos.

Habiendo dicho esto, estoy orgulloso de lo que he escrito y espero que sea un recuento honesto de mi tiempo en el cargo y las corrientes políticas, económicas y culturales que están formando nuestro mundo, y que pueda inspirar a los jóvenes a considerar una vida de servicio público para marcar una diferencia.

Obama - Digital Cover - Story - DO NOT REUSE
Credit: Pete Souza/The White House

En lo que concierne al gozo, Michelle y yo tratamos de proteger a nuestras hijas del brillo de la exposición pública lo más que pudimos mientras estuvimos en la Casa Blanca, pero me divertí escribiendo sobre algunas de las simples delicias de la vida con ellas en esos años. Esas son algunas de mis partes favoritas del libro.

Después de estas elecciones, ¿cómo podemos sanar, seguir adelante? ¿Hacia dónde nos ve yendo como nación?

Lo que me dio más esperanza en estas elecciones fue que, bajo circunstancias que nadie había vivido, los estadounidenses votaron en números nunca vistos —y sé que Joe [Biden] y Kamala [Harris] están listos para enfrentar este momento. Joe tiene una habilidad única para empatizar con la gente, para unir a la gente más allá de sus diferencias. Si hay alguien mejor equipado para superar divisiones, quisiera conocerlo.

Obama - Digital Cover - Story - DO NOT REUSE
Credit: Pete Souza/The White House

Ahora, en términos generales, si mantengo la esperanza es porque he aprendido a tener fe en mis conciudadanos, especialmente los de la próxima generación. Su convicción en que todos tenemos el mismo valor es parte de su naturaleza. Para Malia y Sasha, y sus amigos, nuestras diferencias son cosas que celebrar. Es algo obvio para ellos.

Lo mismo pasa con la manera en que se plantean muchos de nuestros más grandes retos: el sistema de justicia debe tratar a todos con equidad, la economía debe darles a todos las mismas oportunidades, el medio ambiente es algo que debemos proteger con intensidad. Su generación piensa que es absurdo que no hagamos esas cosas. ¡Y están en lo cierto!

Más que nada, este libro es para esos jóvenes, una invitación para rehacer el mundo una vez más y hacer realidad, a través de mucho trabajo, determinación y una gran dosis de imaginación, unos Estados Unidos que finalmente estén en sintonía con todo lo mejor que hay en nosotros.

Obama - Digital Cover - Story - DO NOT REUSE
Credit: Pete Souza/The White House

El actual clima político ha convertido a muchos estadounidenses en pesimistas. ¿Usted sigue en la columna de los optimistas?, ¿qué le dice a la gente que se siente marginada?

Sí, soy optimista. He visto demasiado para no serlo. Mira, mi nombre es Barack Hussein Obama y llegué hasta la Casa Blanca. Así que creo que no es sorprendente que siempre me haya mantenido optimista.

Lo que sé es que los estadounidenses son fundamentamente buenos y generosos. He conocido a mucha gente a través de los años en campañas electorales. He leído miles de cartas personales. Y he encontrado que siempre que pueda mantener sus historias en mi mente sigo esperanzado —y eso se ha mantenido aun a lo largo de estos cuatro años.

Al igual que hemos visto nuestros peores impulsos quedar al descubierto, también hemos visto lo que podemos ser en nuestros mejores momentos. Hemos visto a gente de todas las edades y orígenes llenar centros de ciudades y plazas para que no se separen a familias. Hemos visto a los chicos de Parkland movilizarse para que no haya otro tiroteo en un aula. Hemos visto al personal sanitario arriesgar sus vidas a diario para salvar la de los seres queridos de otros. Hemos visto a estadounidenses de todas las razas unirse para declarar que Black Lives Matter.

Obama - Digital Cover - Story - DO NOT REUSE
Credit: Pete Souza/The White House

Estas personas —que miran hacia todo lo que enfrentamos como nación y trabajan para hacer lo correcto— son la razón por la que aún creo que nuestros mejores días están por venir. Pero también entiendo por qué se sienten marginados. Como dije en mi discurso durante la Convención Nacional Demócrata, en muchos aspectos nuestro sistema político está en apuros. Se han impuesto reglas y se han cometido abusos en el Congreso que facilitan los intereses especiales para detener el progreso. Créeme, lo entiendo.

Entiendo por qué un inmigrante nuevo puede echar un vistazo a este país y preguntarse si aún hay un lugar para él aquí; por qué un joven puede ver la política actual, el circo que es todo, la mezquindad y las mentiras, y las locas teorías conspirativas, y pensar: ‘¿Para qué?’.

Bueno, aquí está el para qué: la gente a la que beneficia mantener las cosas como están cuenta con tu cinismo. Saben que no te pueden convencer con sus políticas. Así que esperan poder convencerte de que tu voto, tu voz no importan. Así es como ganan.

Es por eso que tenemos que seguir marchando, votando. Y si piensas que es muy difícil hacer cambios hoy, recuerda que todos los que vinieron antes que nosotros lo tuvieron mucho más difícil. Si alguien tenía el derecho de creer que esta democracia no funcionaba y no podría funcionar eran esos estadounidenses. Nuestros antepasados sabían cuán lejos estaba la realidad cotidiana de Estados Unidos de su mito. Y aun así, en vez de darse por vencidos se unieron y dijeron de alguna manera, de alguna forma vamos a hacer que esto funcione.

Obama - Digital Cover - Story - DO NOT REUSE
Credit: Pete Souza/The White House

Tras las muertes de Breonna Taylor y George Floyd, los disturbios civiles, las protestas, ¿cómo lo han hablado en familia?

Claro, como todos nosotros han estado siguiendo las protestas alrededor del país todo el año —y hemos tenido conversaciones al respecto. Mi consejo para [mis hijas] es el mismo que les doy a todos los jóvenes: protestar, hacer conciencia pública, dar visibilidad a la injusticia, incomodar a quienes están en el poder —ese tipo de desobediencia civil no podría ser más importante. A lo largo de nuestra historia esa ha sido normalmente la única manera de lograr que el sistema político le preste atención a las comunidades marginadas.

Immigrant students
Credit: Kena Betancur/VIEWpress/Corbis via Getty Images

Pero eventualmente les digo que los movimientos tienen que traducirse en leyes y políticas —y en una democracia eso solo sucede cuando elegimos a gobernantes que respondan a nuestras exigencias. Básicamente, mi consejo es que rechacen la falsa disyuntiva entre participar en protestas y la política. ¡Hagan las dos cosas!

La reforma migratoria y la penuria de los DREAMers se sigue postergando. ¿Hubiera querido invertir más de su capital político, especialmente en sus primeros dos años de presidencia cuando contaba con un Congreso demócrata, para ayudarlos a legalizar su estatus?

Bueno, mi administración no postergó la penuria de los DREAMers; empujamos por un DREAM Act en mis primeros dos años, el Senado votó y nos quedamos cortos —con 55 votos. No se pudo superar el discurso obstructor. Y en la reforma migratoria, los republicanos de derecha constantemente le echaron arena al engranaje. Lo mismo le sucedió al presidente [George W.] Bush con un par de propuestas de leyes bipartidistas, incluyendo una formulada por Ted Kennedy y John McCain.

Obama - Digital Cover - Story - DO NOT REUSE
Credit: Pete Souza/The White House

Por esta razón, cuando el Senado rechazó el DREAM Act, me opuse a que eso fuera el fin de la historia. Invertí un significativo capital político y lo hice por mi cuenta con DACA en el 2012 y con DAPA en el 2014. No fue fácil, pero era lo justo. Y no podría hacerme más feliz saber que cuando Joe Biden sea presidente protegerá esos programas.

Porque los DREAMers representan lo mejor de nuestro país. En mi libro, escribo sobre como cuando estaba trabajando para pasar el DREAM Act, una de mis asesoras, Cecilia Muñoz, reunió a un grupo de DREAMers que decidieron que estaban dispuestos a revelar su estatus como indocumentados. La esperanza era que al contar sus historias a senadores indecisos y a la prensa ellos cambiaría mentes.

No podía creer la valentía de esos jóvenes. A su edad, yo jamás hubiera podido manejar tanta presión. Pero lo hicieron. Y al menos una senadora cambió su voto en la propuesta de ley porque escuchó de esos DREAMers.

Eso es un recordartorio de que cuando vamos más allá de la política— y nos enfocamos en las personas que están siendo afectadas por lo que hacemos en Washington— podemos generar cambios sustanciales. Pero estas cosas no son faciles. Toma un esfuerzo sostenido. Y admiro tanto a todos los activistas que rehusan caer en el desaliento, que luchan todos los días para crear consciencia, para convencer a políticos y cuando eso no funciona, votar por nuevos políticos.