El agente Fernando Uriel Arroyos, de 27 años, disfrutaba de un día libre junto a su novia cuando sucedió el ataque.
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Lo que debía ser un día de descanso para disfrutar junto a su novia, resultó en una terrible tragedia para el oficial Fernando Arroyos, un veterano del Departamento de Policía de Los Ángeles. El agente de 27 años se encontraba buscando casa en una popular área al sur de la ciudad, cuando fue abatido a balazos frente a su novia.

De acuerdo a los reportes, la pareja acababa de estacionar su auto y se disponía a cruzar una avenida cuando tres hombres sospechosos se les acercaron —uno de ellos pistola en mano—, amenazaron a los novios y les exigieron una cadena de oro que llevaba el policía durante el intento de robo, informó la estación local KTLA.

"El oficial le gritó a su novia que huyera, que corriera y regresara al auto", informó el jefe de la policía Michael Moore, durante una conferencia de prensa.

Arroyos aparentemente intercambió disparos con los sospechosos, que escaparon de la escena del crimen en una camioneta negra. Desafortunadamente, el joven oficial resultó herido y su novia intentó darle los primeros auxilios mientras llegaba el personal médico al lugar.

LAPD Fernando Arroyos
Fernando Arroyos
| Credit: Los Angeles Police Department

De acuerdo a la oficina del sheriff, los agentes de la estación Century respondieron a una llamada de emergencia por una víctima herida de bala. Al llegar al lugar de los hechos, encontraron al oficial Arroyos tendido inconsciente en un callejón, reportó People. Los policías transportaron a Arroyos a un hospital cercano donde fue declarado muerto.

"Lamentamos la pérdida del oficial Fernando Uriel Arroyos, asesinado en su día libre en un acto de violencia sin sentido", publicó el departamento de policía en su cuenta oficial de Twitter. "Dios bendiga a su familia que ha perdido a su ser querido, y a los hombres y las mujeres del departamento durante este tiempo tan difícil".

Hasta el momento, cinco adultos —tres hombres y dos mujeres— han sido detenidos mientras la policía investiga el incidente. Por lo pronto, aún no se han presentado cargos en su contra.

Por otra parte, las armas que fueron disparadas durante el tiroteo ya se encuentran en manos de los investigadores.

Arroyos era un oficial ejemplar que se había graduado con un título en estudios legales de la Universidad de California en Berkeley, antes de unirse a la agencia.

"Pudo haber ido a la escuela de leyes o al FBI como sus colegas con esa educación, pero él quería servir a su comunidad", expresó el teniente Rex Ingram al diario Los Angeles Times. "Amaba a su comunidad. Era muy cercano a su familia".

El teniente además confirmó que el oficial buscaba casa en el área que servía para mudarse junto a su novia, a quien conoció dos años atrás en una tintorería al suroeste de la ciudad.

"Era el hombre más humilde y más feliz haciendo su trabajo. Esto no pudo pasarle a una persona más amable que él", aseguró.

El oficial Fernando Uriel Arroyos recibirá los servicios fúnebres dignos de su estatus. Descanse en paz.