Los objetos confiscados a indocumentados que la Patrulla Fronteriza desechó por años ahora se han convertido en conmovedoras obras de arte exhibidas en un museo de Los Ángeles que revelan el sufrimiento y aspiraciones de sus antiguos dueños.

Por Isis Sauceda / L.A.
Diciembre 04, 2019
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Lo que la Patrulla Fronteriza consideró basura en el puesto aduanero de Ajo, Arizona, el fotógrafo Tom Kiefer lo rescató y atesoró por años para ahora convertirlo en conmovedoras obras de arte que ahora se exhiben en el reconocido Skirball Cultural Center de Los Ángeles.

Con el título de “El sueño americano | American Dream: Photographs by Tom Kiefer”, las fotografías que conforman la exposición muestran artículos personales confiscados de cientos de inmigrantes indocumentados que intentaron cruzar la frontera del 2003 al 2014 y rescatan la humanidad de quienes a menudo se convierten en simples estadísticas.

De acuerdo al museo, Kiefer trabajó como conserje en la agencia federal durante ese período y tras recibir autorización para donar la comida confiscada a un dispensario local, encontró una variedad de artículos personales que eran botados diariamente.

Eran medicamentos, cartas, ropa y juguetes, entre otras muchas cosas. Objetos que llamaron la atención del también fotógrafo, que empezó a coleccionarlos en secreto para retratarlos años después con su lente.

Las imágenes muestran, entre otras cosas, botellas de agua, medicamentos, peines, comida enlatada, ropa y hasta cartas de amor, que Kiefer encontraba en la basura del puesto.

“[Botar los artículos personales] subraya la crueldad del castigo tentativo que el gobierno siente que debe imponer a esta gente”, dijo el fotógrafo al diario LA Times. “Queda claro que la mayoría es [gente] decente, que contribuye y que no quiere nada más que mejorar su vida y la de su familia”.

La exposición de más de 100 fotografías pretende, de acuerdo al museo, mostrar cómo el trato a los más vulnerables define el carácter de la nación, siendo un reflejo de lo que es y lo que quiere la sociedad estadounidense.

En el 2003, Kiefer aceptó el trabajo de conserje a tiempo parcial para financiar su labor creativa como artista. Entre los primeros recuerdos que guarda en su memoria, según el periódico, es haber visto cómo era botada la comida enlatada que llevaban los migrantes, por lo que pidió permiso para donarla. Fue entonces cuando empezó a toparse con los artículos personales que fotografió para la exposición.

“Cuando empecé a ver un rosario, una Biblia o una cartera, fue cuando entendí que nadie me creería si no hubiese coleccionado estos artículos”, dijo Kiefer al rotativo.

El fotógrafo asegura que tiene, entre otras cosas, montones de cobijas, medicinas para la depresión, papel higiénico y cordones para zapatos, que necesitaría vivir hasta los 100 años para poder retratar.

“Estos objetos son sagrados”, comentó. “Nuestro Gobierno está realmente quitándoles a estas personas una Biblia o un rosario. ¿Qué tan retorcido es eso?”.

Para más información: http://www.skirball.org