Agentes del ejército español se encontraron con una dura realidad que viven algunas personas de la tercera edad ante la pandemia del coronavirus.

Por Leonela Taveras
Marzo 23, 2020
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Ancianos abandonados en varios asilos de España fueron encontrados conviviendo con los cadáveres de personas que habrían muerto por COVID-19 cuando estos fueron visitados por la Unidad Militar de Emergencia (UME) con el fin de desinfectar esos recintos.

La ministra de Defensa Margarita Robles explicó que los agentes de la UME dieron con las impactantes escenas durante visitas de inspección a las casas de personas mayores —y reveló que la mayoría de los casos pertenecían a lugares donde parte del personal había sido dado de baja tras detectarse casos de coronavirus.

“El ejército, en algunas visitas, ha podido ver a ancianos absolutamente abandonados, cuando no muertos en sus camas”, dijo la funcionaria. “Vamos a ser absolutamente implacables y contundentes en el trato que se dé a los mayores en esas residencias”, agregó según publicó el diario El País.

De acuerdo al ministro de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana, José Luois Ábalos, el protocolo indica que al detectarse la muerte de una persona por sospecha de coronavirus, el cadáver no puede ser tocado hasta que llegue un equipo con los instrumentos necesarios para evitar más contagios, reportó el diario El Mundo.

La preocupación por el riesgo de propagación de virus en estos centros aumentó considerablemente luego de que se registraron 79 muertes de ancianos en las residencias de todo el país. La gran mayoría de la residencias revisadas están localizadas en la Comunidad de Madrid, reportó el El Mundo.

(Photo by Ricardo Rubio/Europa Press via Getty Images)

La Asociación de Directoras y Gerentes de los Servicios Sociales señala que existen cerca de 400,000 personas de la tercera edad que viven en residencias, en las cuales trabajan unas 180,000 personas. La Fiscalía General del Estado abrió una investigación para investigar “la alarmante situación” en la que también se reportan personas viviendo en situaciones extremas de salubridad, concluyó El País.