Fabrizio Stabile, de 29 años y originario de Nueva Jersey, falleció tras contraer la ameba "come cerebros" Naegleria fowleri en un parque acuático.

By Mayra Mangal
October 03, 2018 03:43 PM

Un hombre residente en Ventnor, Nueva Jersey, falleció repentinamente luego de contraer una ameba que carcome el cerebro y que contrajo al aspirar agua en un parque acuático de Waco, Texas.

Fabrizio Stabile, de 29 años y originario de Bloomsburg, Pennsylvania, murió en el Centro Médico de Atlantic City tras el breve pero letal ataque del microorganismo llamado Naegleria fowleri.

Según la familia del fallecido, Stabile estaba podando el césped de su casa cuando de pronto comenzó a sentir un fuerte dolor de cabeza. Cuando sus síntomas se agravaron y experimentó problemas para hablar fue trasladado al hospital. Tras realizarle una biopsia de la espina dorsal los médicos le detectaron la fatal ameba que se había alojado en su cerebro, según informa The New York Times. 

Luego se comprobó que Stabile había visitado el parque acuático BSR Cable Park and Surf Resort en Texas, según confirmó Kelly Craine, portavoz del Ministerio de Salud Publica del condado Waco-McLennan.

Según dicha funcionaria expertos del Centro de Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) visitaron dicho parque el lunes para tomar muestras del agua en las piscinas. Los resultados aún han sido publicados y no se han reportado a otros enfermos que hayan visitado dicho lugar.

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El fallecimiento de Stabile es el primero que se reporta en Estados Unidos desde 2016 y según la epidemióologa Jennifer Cope estos casos son extremadamente raros, pero generalmente letales.

La ameba Naegleria fowleri abunda en aguas dulces de temperaturas tibias a calientes y se encuentra en ríos, estanques y lagos y a veces en tuberías para potabilizar el agua. Es un microorganismo de una sola célula que produce la meningoencefalitis amebiana primaria, conocida también como PAM. Dicha enfermedad se produce cuando la bacteria es aspirada por la nariz y al entrar al cuerpo se dirige directamente al cerebro donde se alimenta del tejido blando destruyéndolo. “Resulta que usa el cerebro como su alimento”, dijo al Times la doctora Cope. “Su título es aterrador, pero no completamente inexacto”. La enfermedad tiene una taza de mortalidad del 98%.

“Fab”, como llamaban sus amigos al fallecido, “será recordado como alguien con sonrisa contagiosa, que le levantaba el ánimo a cualquiera”, se dijo por medio de un obituario publicado por la familia. También se expresó que se ha establecido una fundación en su nombre para crear conciencia sobre el peligro de esta terrible bacteria.

 

 

 

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