August 27, 2018 03:36 PM

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El presidente Donald Trump y su homólogo mexicano, Enrique Peña Nieto, anunciaron este lunes un acuerdo preliminar entre los dos países para reformar el tratado de libre comercio de América del Norte, que en Estados Unidos se conoce por las siglas de NAFTA.

En una comparecencia ante los medios en el Despacho Oval a la que mandatario mexicano se sumó por conferencia telefónica, Trump aseguró que los cambios que se incluirán al tratado puesto en marcha hace 24 años representan un “tremendo” logro para la industria y la agricultura estadounidense.

También insinuó la posibilidad de darle un nuevo nombre al tratado, ya que considera que NAFTA tiene “connotaciones negativas”, ya que lo considera “el peor acuerdo de comercio” en la historia del país y su revocación fue una parte fundamental de su campaña a la Casa Blanca.

Amigos

Peña Nieto también se felicitó por el acuerdo, al que se ha llegado a poco meses de que se acabe su mandato, y ofrecido brindar con tequila el anuncio logrado tras más de un año de negociaciones. La escena, que tuvo su momento cómico cuando Trump no logró en un principio conectar con el presidente mexicano, contrasta con el intercambio de acusaciones que ambos mandatarios han protagonizado acerca, entre otras cosas, del famoso muro fronterizo.

El inquilino de la Casa Blanca incluso parece haber iniciado con buen pie la relación con el sucesor en diciembre de Peña Nieto, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, quien está al tanto de las negociaciones.

Pero antes de abrir las botellas, veamos qué han pactado los dos países en esta negociación, en la que no ha participado Canadá, el tercer socio del NAFTA. Esto es lo que se sabe hasta el momento, según la prensa de ambos países.

Automóviles

El nuevo acuerdo contempla elevar de 62.5% al 75% el porcentaje que un automóvil debe ser fabricado en uno de los tres países miembros del acuerdo para que pueda ser importado sin pagar aranceles. La medida busca obligar a que una mayor parte de las piezas con que se fabrica cada unidad proceda de Norteamérica, en lugar de Asia u otros países que fabrican a un menor costo.

También se aumenta a entre el 40% y el 45% el porcentaje de cada unidad que debe manufacturarse con trabajadores que cobren un mínimo de $16/hora, con el fin de limitar la competencia en bajos salarios de países fuera del NAFTA.

Propiedad intelectual

Los dos países también han acordado actualizar las reglas que regulan los derechos de propiedad intelectual y las negociaciones laborales, en gran parte para incluir dentro del acuerdo industrias como la digital que no existían cuando se firmó a principios de los años noventa.

Cláusula de expiración

Si bien Trump quería en un principio que la cláusula por la que el tratado se revisara cada cinco años, con la posibilidad de abandonarlo si no se llegaba a un acuerdo, el pacto llegado con México extiende su vigencia por 16 años y se revisará cada seis años. Con eso se logra dar una mayor estabilidad al acuerdo y evitar que una de las partes se desentienda cuando le deje de convenir.

Incertidumbre

El acuerdo anunciado hoy también despeja parte de las dudas que tenían a los mercados en ascuas desde que el presidente Trump llegó a la Casa Blanca con la idea de rescindir NAFTA de manera unilateral si no conseguía renegociarlo. Ese escenario, que hubiera sacudido la economía de los tres países, por ahora no sucederá.

Eso no quiere decir que se hayan despejado todos los nubarrones, ya que Canadá no forma parte del acuerdo anunciado por Peña Nieto y Trump. De hecho, los vecinos del norte se han convertido en el principal blanco del presidente estadounidense, que en la comparecencia de hoy se volvió a quejar de los aranceles canadienses a los productos lácteos.

La duda ahora es si el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, se sumará al tequilazo que propuso Peña Nieto y si el Congreso, que en esta materia tiene la última palabra, también se unirá a la fiesta.

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