Salvatore “Sam” Anello, de 51 años, se declaró culpable de homicidio negligente: su nieta Chloe Wiegand, de 8 meses, murió al caer de sus manos. Aquí el reporte.

Por Mayra Mangal
Octubre 15, 2020
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El abuelo de una niñita de 8 meses que cayó desde la ventana de un crucero atracado en un Puerto de San Juan, Puerto Rico, en julio pasado, se declaró culpable de homicidio negligente por la muerte de la menor este jueves.

Salvatore “Sam” Anello, de 51 años, enfrentaría ahora hasta tres años de cárcel o libertad condicional por la muerte de la menor Chloe Wiegand quien cayó al vació mientras él la cargaba para asomarse a la ventana del barco Freedom of the Seas de la cadena Royal Caribbean.

De acuerdo al diario Primera Hora, en San Juan, Anello se declaró culpable la mañana de este jueves  y el próximo 10 de diciembre tiene su cita en corte para escuchar su sentencia.

"Hemos encontrado justicia para Chloe", exclamó Laura Hernández, la fiscal que supervisó el caso tras la audiencia de este jueves, según cita NBC-6, el Miami.

Los hechos ocurrieron el 7 de julio de 2019 y se convirtieron en una verdadera pesadilla para la familia que no conforme con enfrentar la trágica muerte de la menor ha tenido que afrontar un largo proceso legal en contra de su abuelo.

La niña cayó desde un 11vo piso del barco cuando su abuelo la asomó a la ventana de un cuarto de juegos infantiles. Videos de seguridad muestran a Anello recargándose junto a la ventana por unos 8 segundos antes de alzar en sus brazos a la menor para asomarla. Luego la niña se asoma por unos 34 segundos antes de caer al vacío luego de que al hombre se le escapara de las manos.

Credit: Shutterstock/The Grosby Group
Credit: Shutterstock/The Grosby Group

Los padres de la pequeña Chloe acusaron a Royal Caribbean de negligencia y pusieron una demanda. Como respuesta la empresa liberó el mencionado video.

“Yo no estaba bebiendo y no estaba colgando [a mi nieta] de una ventana", dijo Anello durante una de sus declaraciones  para afirmar que es daltónico y que no se había percatado que los vidrios tintados de la ventana estaban abiertos.

A principios de año el hombre residente en Valparaiso, Indiana, dijo que iba rechazar la opción de declararse no culpabilidad para poner fin "a esta pesadilla".