El gran mito francés Edith Piaf vuelve a la vida de la mano de la actriz venezolana Mariana Semprún en el musical Piaf, voz y delirio que ya está en los teatros de Miami.

Por Teresa Aranguez
Agosto 31, 2018
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Hablar de Edith Piaf son palabras mayores. Su voz, su fuerza y su amor por la música le convirtieron en un mito viviente difícil de repetir. Desde la ilusión, el respeto y la admiración, un grupo de reconocidos artistas venezolanos ha sido capaz de revivir a la cantante francesa a través de Piaf, voz y delirio, un musical que está recorriendo los teatros del mundo con un éxito apoteósico. Entre ellos cabe destacar el Colony Theatre de Miami, donde estará hasta el próximo 2 de septiembre y se representará en español.

Inicialmente presentada en Caracas, su escritor, el talentoso Leonardo Padrón, su protagonista, la maravillosa Mariaca Semprún, y el resto del equipo artístico la han llevado a México, España y Estados Unidos donde ha recibido la bendición de público y crítica. La obra, cuidada milímetro a milímetro, nos acerca a la vida y obra de esta gran mujer que nos dejó a los 47 años y que combatió sus desdichas con el arma más poderosa de todas: su amor por la música.

“Ella usó el arte y la música como forma de salvación, el escenario era el lugar donde se sentía protegida, segura y querida”, dice Mariaca con admiración y gratitud a este regalo de personaje. “Me ha dado demasiado, todavía ni siquiera sé si tengo claro el saldo.”

Es complicado imaginar que alguien pueda igualar a Piaf, pero Mariaca está más que a la altura. Cada gesto, movimiento, rasgo y quiebro de voz representan casi a la perfección a esta mujer pequeña de corazón grande. “La obra es vértigo puro”, nos cuenta su escritor, Leonardo Padrón. “Resumir una vida tan trágica y tumultuosa como la de Edith Piaf en dos horas es un desafío apasionante. Respetar y honrar su leyenda, también lo es”, continúa.

Mariaca Semprún

Objetivo más que cumplido. En la lista de retos de este lujo de papel para cualquier actor, hay uno que Mariaca destaca especialmente: el de cuidarse para estar al 200 por cien en cada presentación. “Lo más complejo ha sido mantenerme sana y que no hubiera ni una pequeña gripe”, detalla la artista quien tardaba una hora para meterse en la piel de este pequeño gorrión de París, como se le llamaba cariñosamente. Mimar mucho su alimentación y llevar a cabo unos planes de ejercicios y cuidados fuera del teatro han sido la clave para estar impecable. “Yo no tengo quien me cubra, así que es una responsabilidad enorme.”

Además de éxitos y aplausos, esta obra también ha supuesto algo muy importante a nivel humano y personal en su vida. “Piaf me sacó de mi país, y sin saberlo, me hizo escapar de esa crisis inmensa que se está viviendo allí (en Venezuela)”, explica la artista, quien también le puso voz y cara a La Lupe. Desde fuera, ella y su equipo tratan de solidarizarse con su hermosa tierra haciéndole un homenaje al final de cada show al sacar su bandera.

“En esta obra hay mucho de mí, está mi energía, mi sangre y mi piel que es toda venezolana”, añade orgullosa. Y como ocurriera en esos momentos negros de la historia, Mariaca destaca los mundos paralelos que siempre se dan en tiempos de crisis donde a pesar de lo malo, la cultura nos puede ayudar a reaccionar y abrir los ojos. “El teatro nace para medir y leer a la sociedad, es un espejo de lo que somos nosotros mismos”, dice positiva. “Y en un entorno donde todo parecía oscuro, al final llega la luz.”

Luz es lo que ella emana en el escenario con su voz y su entusiasmo. Después de su cuarta temporada en Miami, Piaf, voz y delirio volverá a hacer las maletas para regresar a México y recorrer sus pueblos del interior, y posteriormente a España donde le esperan Madrid y otras ciudades. Si Edith Piaf abriera los ojos, estaría más que orgullosa y feliz de ver un trabajo tan bien hecho. ¡Muchas felicidades!