La actriz de El señor de los Cielos nos cuenta cómo ha vivido estos primeros cuatro meses de vida de su hijo.

By Moisés González
March 17, 2017 09:19 AM

 

Fue escuchar por primera vez su llanto y ponerse a llorar. “Me volvió la vida vida otra”, asegura Sabrina Seara sobre el día más feliz de su vida: el nacimiento de su hijo Maximiliano. “Definitivamente me vino a cambiar la vida por completo. Pero para mejor”.

Transcurridos cuatro meses desde la llegada al mundo de su primogénito, la actriz de la superserie El señor de los Cielos (Telemundo) se declara totalmente enamorada de su bebé. “Es impresionante ver cómo un ser tan chiquito se apodera completamente de ti, de tu corazón. Ahora toda mi vida es para él. Todo lo pienso en función a él”, reconoce la artista venezolana.

¿La maternidad sido más fácil o más difícil de lo que esperabas?
Fue más fácil de lo que pensé. Obviamente sí me daba mucho tiempo y todavía me da miedo. Pero creo que uno nace con ese instinto de madre y todo va fluyendo. Lo que sí fue un poco difícil fue pasar el primer mes y medio sin Daniel [su esposo] ya que él se tuvo que ir apenas nació Maximiliano a México a las grabaciones de la serie Guerra de ídolos. También el tema de la lactancia fue complicado, al principio cuesta acostumbrarse a cómo lactar, a las tomas…Entonces fue mucha información y mucha responsabilidad, pero creo que las mujeres tenemos un poder extra que no sabemos que lo tenemos hasta que somos mamás y aparece ese superpoder.

¿Qué consejo te ha servido más de todos los que te han dado?
Tengo una tía que me dijo ‘te van a decir muchas cosas. Lo importante es que entiendas que los papás de Maximiliano son Daniel y tú. Todo lo que ustedes consideren que está correcto para su hijo eso es lo que va a estar bien’. Y eso es lo que hemos hecho: llevarnos por nuestro instinto.

¿Cómo describirías a Maximiliano?
No es porque sea mi hijo, pero está bellísimo (risas). Es un amor, eso sí tiene su carácter. Cuando le da hambre mejor que tengamos la comida lista porque sino… Pero de resto es muy inquieto, está todo el día como ya queriendo ahora levantarse, empieza a balbucear y es un muy risueño. Todo el día está ríendose.

¿A quién sacó el carácter?
Yo creo que a Daniel porque cuando no come también se pone insoportable. Yo en ese sentido soy más relajada.

¿Te ha dejado dormir por las noches?
Una de las cosas que le pedí a Diosito aparte de que mi hijo fuera sano era que durmiera un poquito más de lo normal y sí duerme. Apenas cumplió los tres meses duerme toda la noche. Se levanta como a las siete y media, ocho de la mañana. Antes sí me tocaba levantarme a cada rato de madrugada, pero ya no.

¿A quién se te parece?
Es cien por ciento igual que el padre. Cada día que pasa es un bebé diferente. Ahora está supercambiadísimo a como era cuando nació. Está mucho más gordito, pero es igual que Daniel.

¿Cómo fue el momento en el que le viste por primera vez la carita?
Ha sido el día más feliz de mi vida. Cuando escuché el llanto fue así como una felicidad tan inmensa. Por supuesto cuando lo escuché me puse a llorar. Fue como que me volvió la vida otra vez. Estaba muy nerviosa. Desde que nació no se separó de mí. No quise que se lo llevaran a dormir ni nada. Todo el mundo me decía ‘aprovecha y descansa” y yo ‘no”. Lo único que quería era estar con mi bebé todo el tiempo, pegada a él.

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¿Cómo te definirías como mamá?
Creo que soy una mamá moderna. Voy dejando que todo vaya fluyendo al ritmo, sin mucho estrés. Siempre investigando qué es lo mejor para el bebé. Pero me dejo llevar mucho por mi instinto. Creo que es un proceso de adaptación. No permití decir ‘ay, la maternidad vino a fregarme la vida o a cambiármela’. Yo he tratado de que todos nos adaptemos y que mi vida continúe de la misma manera, dándole lo mejor a él por supuesto.

Y Daniel, ¿cómo es como papá?
Se ha portado muy bien. Al principio le daba un poquito de miedo por eso de que está tan chiquito, pero sí le cambia su pañal, lo baña, lo cambia… Maximiliano y Daniel tienen como una conexión. Es impresionante. Siempre está tranquilo con su papá.

¿Se porta mejor con su papá entonces?
Sí. A veces cuando está muy inquieto le digo ‘toma tu hijo. Creo que necesita relajarse contigo’.

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