En exclusiva te mostramos las fotos del bello momento familiar que vivió la actriz venezolana el pasado fin de semana en el bautizo de su hijo Gianni.

Por Moisés González
Julio 17, 2018
Anuncio

En 2007 Natalia Streignard tomó una de las decisiones más importantes y complejas de su vida: retirarse de la actuación para perseguir su sueño de formar su propia familia junto a su esposo, el empresario Donato Calandriello. “Fue una decisión de amor, de ver hacia el futuro. Con niños estar viajando se te hace un poco más difícil y no era lo que quería para ellos, entonces lamentablemente tuve que decidir entre una cosa y la otra”, se sinceraba tiempo atrás la actriz venezolana en entrevista exclusiva con People en Español. Una década después la que fuera protagonista de la exitosa telenovela venezolana Mi gorda bella ha visto cumplido con creces el sueño que tanto persiguió durante años. Hoy, a sus 47 años, Streignard está convertida en una orgullosa mamá por partida triple a la que se le cae la baba cada vez que habla de sus tres hijos: Jacques, de 7 años, Gia, de 4, y Gianni. Este último llegó hace apenas un año y medio para colmar de felicidad el bello hogar que ha formado la reconocida intérprete.

El bebé, cuya llegada fue literalmente un milagro para Streignard ya que no esperaba quedar embarazada tan fácil a su edad –tenía 46 años– fue bautizado el pasado fin de semana en una emotiva ceremonia en Miami a la que People en Español tuvo acceso EXCLUSIVO.

“Nos demoramos un año y medio para poder bautizarlo porque queríamos que estuviera la mayor cantidad de miembros de la familia aquí en Miami para que nos acompañaran, no fue posible, pero por lo menos sí estuvo mi hermana y mis dos sobrinos y mi otro hermano”, cuenta a People en Español la también heroína del exitoso melodrama de Telemundo La tormenta.

“Mi hijo, el mayor, ya comprende bastante lo que son los sacramentos entonces para él fue emocionante. Él ayudó al padre, no le echó el agua bendita pero él lo secó con el trapito y prendió una vela. Fue muy bonito. Estamos contentos de haber iniciado a Gianni en este camino de Dios, de la fe y de algo tan hermoso como es el catolicismo y las creencias”, comparte Streignard.

La celebración continuó en la casa de la actriz, donde se llevó a cabo ‘una pequeña reunión con más familia y amigos allegados'. “Estuvo muy lindo todo, con mucho sentimiento”, agrega emocionada.

Natalia escogió para la ocasión un elegante jumpsuit de color blanco que le hacía resaltar su esbelta figura. La amplia sonrisa que esboza la actriz en esta fotografía en la que posa con su hijo menor delata el feliz momento de plenitud que se encuentra viviendo la actriz.

Me siento plena, me siento bendecida porque no todo el mundo puede decir que tiene a sus hijos sanos, felices y uno también está sano y mi marido también. Hay gente que pasa mucho trabajo y mucha necesidad y bueno gracias a Dios ese no es mi caso, nosotros estamos muy bien.

El hermano de Streignard, Fernando, y su sobrino Eli Assaf llegaron puntuales ese día para compartir con la actriz el rito de admisión de Gianni al cristianismo.

Mis hijos están hermosos, creciendo, siendo felices, disfrutando su vida que eso es lo que uno quiere, darle todo lo que uno pueda de amor, de calidad, de unión familiar, de cariño, de valores y de todo lo bueno en la vida para que les vaya bien y sean felices que eso es lo más importante. Uno tiene que aprender a ser feliz y eso es lo que le estamos inculcando a nuestros hijos.

Y por supuesto entre tanta foto no podía faltar el esperado retrato familiar, donde podemos ver a una Natalia en su máxima plenitud presumiendo con orgullo la bella familia que ha logrado formar.

Streignard, que está dedicada en cuerpo y alma a su familia desde que se retiró del mundo de la interpretación tras protagonizar el melodrama El juramento junto a Osvaldo Ríos, no puede sentirse más plena y feliz con la vida que lleva actualmente tras alejarse de las cámaras.

“Mis hijos son mi vida. Hoy en día vivo por ellos, estoy por ellos y los disfruto cada día de mi vida. Me siento plena, realizada. Trabajé lo que quería trabajar, hice lo que quise hacer en mi vida y ahora tengo la dicha de ser mamá”, afirma la actriz. “Me siento bendecida por la vida porque tengo muchas cosas que agradecer y trato de agradecerlo tratando de ser una buena madre para mis hijos y darles un buen ejemplo”, agrega.

La inolvidable protagonista de Mi gorda bella, que no tiene planes de regresar a la televisión en un futuro próximo, no puede estar más enamorada de sus tres retoños.

Jacques, el grande, ya es un hombrecito, ya tiene una personalidad, es un amor, un encanto, es muy dulce; Gia es el terremoto de la casa, independiente, voluntariosa y Gianni es una cosita divina, claro tiene un año y medio, es un terremoto también, superactivo pero es muy habilidoso, es un dulce”, cuenta Natalia. “Mis tres hijos son un milagro”, concluye.

Un milagro que la actriz saborea cada día de su vida.

¡Muchas felicidades Natalia!