Sin filtros ni edulcorantes, la periodista abordó uno de los momentos más importantes a la vez que complejos de su vida con su primogénito. "¿Por qué no lloro de emoción?".
Anuncio

Lo ha vuelto a hacer. María Celeste Arrarás ha dejado a los lectores de su columna, Así lo veo... Reflexiones de María Celeste con los ojos como platos.

La cosa no es para menos. Sincera y sin pelos en la lengua, la periodista abordó un tema muy personal que le tocó vivir como madre. Una situación que conocen muchas mujeres y que consideró importante debatir.

Con su ejemplo y experiencia en ese sentido, puso sobre la mesa un tema a veces tabú por la vergüenza que pueda una mujer sentir al contarlo, pero que, sin embargo, es más común de lo que parece.

Para ello, María Celeste tuvo que remontarse al nacimiento de su hijo Julián. Un momento tan feliz como confuso del que dio detalles muy fuertes.

Maria Celeste Arraras
Credit: Alexander Tamargo/Getty Images

Era su primer hijo y ella esperaba, tal y como había leído y oído, fuera un momento literal de cuento de hadas donde casi, casi saltaran fuegos artificiales. Pero, no fue así.

Por supuesto que la llegada de su primogénito fue la mayor de sus dichas, sin embargo, lo que sintió no era exactamente lo que le habían contado.

"Amo a mi hijo Julián con todas las fuerzas de mi ser, pero lo nuestro no fue amor a primera vista", reconoce en su profundo relato.

A través del artículo, María Celesta relata eso que viven hasta el 40% de las madres primerizas, la indiferencia, miedo, incertidumbre y muchos sentimientos más al cargar al bebé por primera vez. "Mi caso no es único", reconoce en estas impactantes líneas.

Si bien inicialmente no entendía el porqué de esta situación, con el tiempo, la investigación y la información, ha llegado a saber qué fue lo que le pasó exactamente para no sentir esa gloria y fantasía que ella esperaba.

"Pensé a mis adentros: '¿Qué hay de mal conmigo? ¿Por qué no lloro de emoción como las mamás del cine y la tele?'", reconoce.

Todo esto y mucho más lo relata en su nueva columna donde analiza cómo fueron esos primeros días entre madre e hijo. Una hecho que no es esporádico y que ahorraría mucho malestar a las mujeres que, como ella, se sienten así al ver a su bebé, si entendieran el proceso.