La simpática pareja ha confesado en más de una ocasión que las trenzas, el peinado favorito de su princesita, se les resiste.

By Nuria Domenech
November 17, 2019 08:31 PM

¡No es la primera vez que ellos mismos lo dicen! Los duques de Cambridge no terminan de hacerse con el cabello de la traviesa Charlotte.

Unas preciosas trenzas de espiga de una niña que saludó a Kate Middleton en un evento, volvieron a sacar a la palestra el simpático tema de los problemas de la pareja para peinar a la princesita.

Durante la inauguración de un hospicio en Norfolk, Kate charló con una jovencita y no dejó de decirle cuánto le gustaban sus trenzas, el peinado favorito de su hija que, además de tener el pelo más corto, es al parecer una técnica que desafortunadamente no acaban de dominar sus papás.

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Aunque de vez en cuando hemos visto a la princesa Charlotte portar unas diminutas trencitas a cada lado, como en los balcones de palacio durante una celebración, lo normal es verla con el pelo liso suelto o una coleta, algo mucho más práctico y un estilo que también le gusta a su mamá.

A juzgar por las imágenes, la pequeña Charlotte es encantadora e inquieta, como cualquier niña de cuatro años y muchas veces es prácticamente imposible para los papás hacerse de la paciencia que requieren unas trenzas bien hechas.

Hace poco, el mismísimo William mencionó con mucha simpatía que llegó a ver tutoriales de youtube para intentar a aprender cómo peinar a su hija. ¡Y eso que en aquel caso eran unas sencillas coletas!

Según comentó el príncipe, su esposa le sugirió: “Prueba si no a hacerle una trenza”, pero él encontró la excusa perfecta para zafarse: “Yo no tengo pelo para practicar”.

Kate no deja de intentarlo. Durante su visita a Cumbria, recordamos que otra niña se le acercó peinada con las clásicas trenzas y volvió a pensar en su hija: “Justo esta mañana traté de hacérselas a Charlotte y no me quedaron muy bien”, le dijo humildemente la bella Kate.

Menos mal que la pareja real tiene otras virtudes muy notables, porque de momento nos queda claro que como peluqueros no hubieran podido ganarse la vida.

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