El esposo de la presentadora del programa Al rojo vivo habla de la maravillosa experiencia de ser el padre de su recién nacido retoño, Matías.

Por Carole Joseph
Octubre 02, 2020
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Desde el primer momento que Rául Ángeles vio a Jessica Carrillo hace 15 años durante una reunión en Las Vegas, Nevada, supo que ella sería la mujer con la que compartiría el resto de sus días. “No hay coincidencias”, cuenta Ángeles, quien junto a su esposa presentó en exclusiva a su bebé Matías en la portada digital de esta semana. “Fue mágico el conocerla”.

Igual de mágico fue el recibir junto a ella a su primogénito el 15 de septiembre en un hospital del sur de la Florida. “Me siento tan feliz. [Se siente] tan bonito que uno no se puede explicar”, dice con emoción el mexicano, quien apoyó a su esposa también durante los diversos tratamientos de fertilización a los que se sometió para ser madre. “Es increíble. Jessica se estaba desesperando un poquito, pero el tiempo de Dios es perfecto y, sin pensar, cuando estaba más relajada, Dios nos dio la sorpresa”.

Credit: @beligoyproductions; Peinado: Maria Hernandez; Maquillaje: Esperanza Lopez; Estilista: Reading Pantaleon; Asistente de estilista: Paloma Duluc

Tras vivir junto a Carrillo un parto estresante —Matías venía con el cordón umbilical atorado en el cuello— el asesor financiero hoy goza de las mieles de la paternidad. “Me espantó mucho cuando vi la cabecita y la doctora dijo: 'Pásenme rápido las tijeras, porque trae enredado el cordón umbilical'. Pero después, ya cuando Jessica lo tuvo en sus brazos, fue algo inexplicable”, cuenta. “Ahora nuestra vida se tiene que modificar a Matías. Tenemos que pensar en él, en que tiene que desayunar, en que se tiene que bañar; pero estamos felices”.

Credit: Alexander Tamargo/Getty Images

Justo por esa dicha es que Ángeles aconseja a las parejas que no han podido embarazarse que no pierdan la fe. “Uno se frustra y se llega a pensar que esto no va a suceder”, dice. “Pero hay que apoyar a tu pareja porque las mujeres son las que más [se] sienten mal y más se desesperan”.

Y puntualiza: “No hay que perder la esperanza y seguir intentando”.