Madre y mujer emprendedora, Inger tiene claro que los hijos están por encima de todo y todos. Sincera como siempre, esta fue su reflexión sobre el papel de los padres con los pequeños de la casa.

Por Teresa Aranguez
Noviembre 18, 2020
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La vida da muchas sorpresas e Inger Devera es una de ellas. Durante su relación con Nacho, él solía ser la persona en primera línea pero ahora que están separados, la feliz mamá se ha dado a conocer bastante más ante el público ganándose a una legión de seguidores que la quiere y admira.

Sus publicaciones en redes siempre están relacionadas con el bienestar de las personas y de ahí los productos naturales que como empresaria representa. Además de su proyecto profesional pro-medioambiente, también ejerce una labor que consiste en dar lo mejor de sí como persona y compartirlo con el resto del mundo.

A través de conversaciones con personalidades como Marco Antonio Regil, chats en vivo y entrevistas donde reflexiona sobre la vida, ha dejado saber, entre otras cosas, cuál es el papel de los hijos en nuestras vidas. Qué hacer y qué no con estos seres que vienen a alegrar la existencia.

Como madre divorciada, tiene muy claro cuáles son los límites y qué es un NO en mayúscula con sus tres pequeños de la casa, cada día más grandes, risueños y amorosos.

"No creo que los hijos vengan al mundo para llenar vacíos. Tampoco creo que sean un medio para complacer, completar o comprometer a nadie. No creo que su misión sea cumplir con nuestros sueños frustrados, ni que estén aquí para convertirse en aquello que les impongamos ser", escribió junto a esta foto familiar.

Ellos tampoco deben pagar los platos rotos de los mayores. Tanto ella como su expareja han sabido muy bien mantenerlos al margen de su divorcio y de los medios. No hay nada que ambos quieran más que cuidarles y que sean niños felices, y a la vista está.

"Los hijos son para ser amados incondicionalmente, nada más, recordando siempre que no son nuestros, son de la vida, como dice Khalil Gibran", concluyó su reflexión. Inger no tiene uno, sino tres príncipes azules que han transformado su vida para siempre. Santiago, Miguel y Matías son los responsables de su máxima felicidad.