DIGITAL COVER: Ilia Calderón alza su voz: “Durante mucho tiempo oculté dolorosos episodios de racismo”

La periodista colombiana Ilia Calderón posa en exclusiva junto a su esposo Eugene Jang y su hija Anna y habla sobre los retos que ha enfrentado por ser afrolatina
Por Carole Joseph
Agosto 27, 2020

Cuando su hija Anna, de 7 años, le contó que unas niñas la habían llamado black face, a Ilia Calderón no le quedó más remedio que hablar con su primogénita que tiene ascendencia de cinco etnias, entre ellas la colombiana y coreana, sobre las diferencias raciales. “A ella se le explica que nadie tiene que discriminarla ni por sus ojos, ni su color de piel, ni porque aprendió a montar bicicleta después de la otra”, dice en exclusiva a PEOPLE EN ESPAÑOL Calderón, de 48 años, quien durante su adolescencia vivió algo similar cuando escuchó que alguien a sus espaldas susurraba “Negro ni mi caballo”. “Nada de eso es motivo de discriminación hacia ella, ni de ella hacia nadie más”.

Esa y muchas otras vivencias —como una riesgosa entrevista que realizó para su cadena Univision en la cual el líder de los Leales Caballeros Blancos del Ku Klux Klan amenazó con quemarla— hicieron que la periodista originaria del Chocó, Colombia, alzara la voz a través de su libro Es mi turno. Un viaje en busca de mi voz y mis raíces (Atria Español). “[Decidí escribirlo] porque me siento cómoda conmigo misma y con mi historia”, cuenta la copresentadora de Univision News y Aquí y ahora. “Durante mucho tiempo oculté los dolorosos episodios de racismo que tuve que enfrentar. [Ahora] me sentía capaz de contar mi historia sin causar lástima”.

¿Su apoyo incondicional? Su esposo, el fisioterapeuta de ascendencia coreana Eugene Jang, de 45 años, quien junto a ella y su hija posó para nuestra portada digital de esta semana en Miami. “¡Es lo máximo! Sin él no hubiera [estado] en este puesto y en este lugar. Es un esposo que me apoya”, dice Calderón, quien también agradece a sus seguidores que hayan reconocido su trabajo a lo largo de los años. “Este sueño no puede ser mío solo, es el sueño de mucha gente. Para mí es una gran responsabilidad. Tengo que hacer lo posible para que en nuestro idioma se abran más espacios”.

Así como esta afrolatina no tuvo reparo en plasmar su vida en papel, la defensora de los derechos de las minorías también habla sin tapujos sobre la condición que le fue detectada recientemente. “Fui diagnosticada en marzo de este año con el vitíligo”, confiesa sobre la enfermedad que causa la pérdida de color en zonas de la piel. “Gracias a Dios no significa más que una cosa estética. Mi salud no está comprometida. Hay personas sufriendo de bullying porque padecen vitíligo. Somos un 2 por ciento de personas en el mundo que [lo] tenemos, y ellos tienen que saber que no tienen que esconderse.

Abordando estos temas y más, Calderón charló largo y tendido con People en Español. Aquí la conversación.

¿Por qué decidiste escribir tu libro?

Porque me siento cómoda conmigo misma y con mi historia. Como contaba en mi libro, durante mucho tiempo oculté los dolorosos episodios de racismo que tuve que enfrentar y me sentía cómoda conmigo mismo. Me sentía capaz de contar mi historia sin causar lástima.

[Lo hice por] mi hija. Quiero construir un mundo mejor para Anna y otros niños como ella, y sentía que contando mi historia podía poner un ejemplo y empezar a hablar [del] tema; [lo llevaría] a las mesas de las casas donde no se quiere [tocar].

Siento que con la plataforma que tengo ahora mi voz puede resonar más alto y me pueden escuchar más.

¿Sabías que serías una de las cabecillas de los noticieros de Univision?

Quería ser una gran profesional, pero no sabía que iba a estar en la televisión. Cuando llego a la televisión, los sueños se van dando y se van cumpliendo. Por supuesto que un puesto como este es el sueño para todos los que estamos trabajando en español, trabajar en Univision, en la cadena número uno. Pero lo veía tan lejos porque veía a María Elena Salinas de una manera tan consolidada en su puesto de trabajo, que no lo pensé.

Este sueño no puede ser mío solo; es el sueño de mucha gente, de muchos afrolatinos, de minorías. Para mí es una gran responsabilidad. Tengo que hacer lo posible para que en nuestro idioma se abran más espacios.

@beligoyproductions para People en Español

¿Qué le diría la Ilia de ahora a la que salió del Chocó, Colombia?

Más que consejos, abrazaría a esa niña en esos momentos en que enfrentó el racismo. En ese momento en que se sintió sola, desprotegida, confundida. La tomaría de la mano y le diría que todo va a estar bien.

Después de tu éxito, ¿qué es lo que te mantiene con los pies en el piso?

No tengo por qué cambiar. La única manera en la que yo puedo cambiar es ser mejor persona. Uno evoluciona para ser mejor, no para ser peor. Este puesto que estoy ocupando hoy no es mío. Este puesto lo va a ocupar otra persona mañana, dentro de dos meses, no sé. Estas son cosas prestadas.

No creo en la fama y aprecio mucho el reconocimiento de la gente por mi trabajo. Soy una persona tímida. Me sonrojan los halagos porque siempre se pueden hacer las cosas mejor. No tengo por qué creerme que llegué al tope. Siempre puedo ser una mejor versión de mí como profesional, como persona, como mamá.

Siempre tengo que prepararme. Nada está dicho, nada está hecho. Hoy estoy, mañana no estoy.

@beligoyproductions para People en Español

Tu familia es biracial; tu esposo es coreano y tú eres colombiana. ¿Cómo has educado a Anna en este tema?

Simplemente crecer en un ambiente tolerante [en donde] se acepta a todo el mundo, incluso a los que están equivocados y cometen errores.  A ella se le explica que nadie tiene que discriminarla ni por sus ojos, ni su color de piel, ni porque aprendió a montar bicicleta después de la otra. Nada de eso es motivo de discriminación hacia ella, ni de ella hacia nadie más.

¿Qué es lo que te ha enseñado Anna?

Una bondad infinita, una generosidad infinita.

Y qué nos puedes decir de Gene, tu compañero de vida, como lo llamas cariñosamente.

¡Es lo máximo! Sin él no hubiera [estado] en este puesto y en este lugar. Es un esposo que me apoya. No sé qué hubiera hecho con otro esposo que me estuviera preguntando: ‘¿Por qué te tienes que ir?, ¿qué vas a hacer con la niña?’. Él, al contrario [me dice:] ‘Déjame todo lo que se tenga que hacer’. Y yo viajo tranquila porque es un papá entregado a su hija. Va a todo, desde cumpleaños hasta reuniones porque yo no estoy.  Llegar y encontrar a un hombre que entiende la pasión por mi trabajo... y sobre todo él sabe que soy feliz haciendo esto, que esto me llena, me gusta [mi profesión] aunque tenga momentos difíciles.

Desde el momento en que lo vi supe [que era para mí].

Cuando no estás frente a reflectores, ¿qué te gusta hacer?

Estar juntos. Aquí [en casa] bailamos, ponemos Kidz Bop, que a Anna le encanta, o una [aplicación] que tienen de coreografías y bailamos. Estamos afuera [en el jardín jugando] o vemos una película. Pero hay momentos que los domingos por la tarde cada quien quiere hacer lo suyo y eso es muy respetable. Gene quiere ver futbol o béisbol. Yo quiero verme una película de Netflix, Anna quiere ver una película o yo me la veo con [ella].

Veo documentales. Leo mucho. Acabo de terminar el libro de Tiffany Cross, Say It Louder!: Black Voters, White Narratives, and Saving Our Democracy; está fabuloso. Tengo otro que se llama Three Women, de Lisa Taddeo. Aprovecho y leo también cosas de crecimiento, de cómo ser mejor mamá, porque nada está aprendido. Leo de historia negra.

Mi hija tiene libros sobre líderes negros para que ella se vea. Ella tiene que verse en los libros, tiene que verse no solo en la televisión y en el cine, también tiene que ver gente como ella en los libros.

Hasta que se vea en el arte. Nuestro arte en la casa es un arte diverso. Llegas y te encuentras una fotografía de un guerrero masai de Papúa Nueva Guinea pintada de amarillo, de niños asiáticos; todo eso le hace sentir a Anna [que se cría] en diversidad.

¿Apoyarías a tu hija si quiere seguir tus pasos?

No la veo siguiendo mis pasos. Creo que se va a ir por el lado de la defensa de los animales. Ella es una animal lover de corazón. Dice que quiere ser doctora de animales. Le veo esa vocación.

¿Tienen mascotas?

Tenemos un gatito que le regalaron; se llama Chase. Ella le escogió el nombre. Es un bebé y Anna está feliz. Es más responsable con él que para recoger su cuarto (ríe).

¿Anna habla español e inglés?

Así es. Yo soy la mamá en español y [con] Gene ella se comunica en inglés. Ella es la niña de mamá. Tenemos una conexión muy especial. Hay ciertas cosas que le gusta hacer con su papá, por ejemplo irse a montar la bicicleta le encanta. Pero ver una película le encanta con mamá.

@beligoyproductions para People en Español

¿Cuál es el mejor consejo que te ha dado tu madre Doña Betty y que tú también se lo das a Anna?

La rectitud. Hacer las cosas bien, no por agradar a nadie. Lo correcto es hacer las cosas bien. No pasar por encima de nadie, no quitarle nada a nadie.

¿Lo más difícil por lo que has atravesado en el ámbito personal y profesional?

En lo personal, la lucha por tener a Anna [a través de fertilización in vitro]. En lo profesional, [lo difícil está] entre la entrevista con el líder del Ku Klux Klan y el debate [de los candidatos demócratas Joe Biden y Bernie Sanders en] marzo, cuando Jorge Ramos decide retirarse en cuarentena de una manera muy responsable porque estuvo en contacto con una persona que tuvo coronavirus [y yo tuve que tomar su lugar en el debate].

Con la entrevista con [Chris Baker, del KKK, no me derrumbé] porque estaba ahí como periodista, no estaba ahí como Ilia Calderón. Estaba haciendo un trabajo y tenía que demostrarle a la gente quien era el KKK de hoy. Pero ahí como mujer y persona afro me sentí ofendidísima.

A mí no me designaron el trabajo, yo me ofrecí a hacerlo porque pienso que el color de tu piel no tiene que definir el tipo de trabajo que haces como periodista.

En cuanto al debate, a mí Jorge me dijo: ‘Mira, vas a hacer cosas difíciles en la vida y esto’. No dormí. Me quedaba dormida y me levantaba. No es mi idioma [materno el inglés], [fue el] primer debate [que hice en] mi vida. Terminamos y mis compañeros me dicen: ‘Estuvo muy bien’, y yo no lo creí hasta que lo vi. Y después que lo vi sentí que pude haber hecho mejor muchas cosas.

Padeces de vitíligo, ¿cuándo te lo diagnosticaron?

Fui diagnosticada en marzo de este año con el vitíligo. Justo después del debate, yo ya veía una manchita, pero piensas que son cosas de la piel o del sol. Me hice los exámenes y me diagnosticaron. En momentos es como un shock, pero gracias a Dios no significa más que una cosa estética.

Mi salud no está comprometida. Es una enfermedad autoinmune de la piel. Hay personas sufriendo de bullying porque padecen vitíligo. Somos un 2 por ciento de personas en el mundo que [lo] tenemos y ellos tienen que saber que no tienen que esconderse, que no tienen que esconder su despigmentación. Hay que protegerse porque tenemos esas partes de la piel desprotegidas.

Primero me salió la mancha en el cuello, tengo otra en el hombro y así es.

En mi familia nadie lo tiene. En muchos casos puede ser algo que se lleva en la familia. Es una enfermedad autoinmune. Simplemente tu sistema inmunológico pelea contra lo que te da el pigmento de la piel y esa pelea la pierde la piel.

Hay que abrazar esta condición, es progresiva y se lo explico a mi hija. [Cuando] se lo conté me dijo: ‘No quiero que se vayan a burlar de ti’.

¿Cómo te imaginas de aquí a cinco años?

No puedo decir que voy a estar aquí [en Univision] porque la industria es tan cambiante. Lo único que te puedo asegurar es que quiero seguir siendo la mamá de Anna y seguir disfrutando y [estar casada con] mi esposo; conservar esta maravillosa familia que tengo y que hemos construido. Pero del trabajo no sé.

¿Otro libro?

No (ríe). [Toma] demasiado tiempo, mucho, mucho, y me quitó muchos domingos de estar con Anna y con Gene.