"Si le digo que me de plata para cualquier cosa, me dice que no; si le digo que es para bajar de peso... ¡cash! ¡Anda, anda, opérate y hazte!", aseguró Victoria de la Fuente, contraria a las cirugías plásticas, viendo a cámara mientras su mamá lo negaba.

Por Nuria Domenech
Mayo 18, 2020
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Sucedió en el propio canal de youtube de la conductora, donde Laura Bozzo discutía con su hermosa hija Victoria acerca de las cirugías plásticas. “Mi hija Victoria es enemiga de las cirugías pero yo las amo, aseguraba la famosa peruana.

“¿A Vds que les parece? ¿Están a favor o en contra de las cirugías? ¡Quiero saber lo que piensas!”, escribió la célebre conductora para invitar a sus seguidores a ver su canal.

Pero sucedió que durante la conversación, su hija Victoria, que al contrario que su otra hija Alejandra opta por una belleza más natural, le reclamó a su mamá que ésta le molestaba a menudo acerca de su apariencia física por culpa de su figura:

“Hoy en día estamos viendo poco a poco cómo en Estados Unidos al menos, está cambiando la ideología de la que la mujer no tiene que ser talla cero, que tú siempre me has jod— con eso”.

Laura le reclamó que no era cierto, aunque su hija le contestó mirando a cámara: “Ay, mamá, si le digo que me de plata para cualquier cosa, me dice que no; si le digo que es para bajar de peso... ¡cash! ¡Anda, anda, opérate y hazte! O sea, que no me vengas a decir...”

“Me estás dejando mal delante de todo el mundo”, se defendió la Bozzo.

Pese a que ella se mostró totalmente a favor de las cirugías y las defendió a capa y espada, su hija no dio su brazo a torcer. “Hoy en día se va a una transformación tal, que uno dice ya, realmente es un problema psicológico, ¿no?”, increpó a su mamá.

Por otro lado, fue interesante conocer el porqué de las cirugías de Laura, que se confesó con su hija con su desparpajo y simpatía habitual, al revelar las inseguridades que padeció de jovencita.

“Yo tenía un gran tabique en la nariz, por lo que me hacían bullying en la escuela; que si las piernas eran de columna, porque las niñas eran bajitas y yo era un tremendo gigante de piernas largas; un caballete así en la nariz –repitió gesticulando- y las cejas unidas”.

También le contó a su hija que tenía muy poco pecho: “Tú sabes lo que era meterte al mar, en la playa, para impresionar a un hombre, y te metes algodones y tus tíos, tu ti Juan y tu tío Miguel me empezaban a señalar, ¡tiene algodones! ¡tiene algodones!” relató ante la incontenible risa de su hija ante las hazañas de su sincera mamá.