A ella le encantaría pero, al tener dos hijas, "no puedo tomar decisiones unilaterales", aseguró la actriz en nuestro live de instagram. ¿No pudiste verlo? Aquí te lo contamos.

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Geraldine Bazán pasó hoy por nuestro Instagram Live para hablarnos de un hermoso proyecto que emprendió con su amigo Federico Díaz. Ambos, en colaboración con el escultor Cabrera, diseñaron unos tapabocas para crear conciencia de que todos tenemos que ayudar al prójimo durante esta pandemia del coronavirus.

Pero como toda mamá enamorada de sus hijas, en un momento la conversación se centró en el tema de las pequeñas, Elisa Marie y Alexa Miranda, las hijas que tuvo fruto de su matrimonio con su ex, Gabriel Soto.

Geraldine Bazan y Gabriel Soto

Al preguntarle Federico si alguna vez la actriz pensó en dar el salto a Hollywood en busca del sueño americano, Geraldine Bazán comentó que claro que le encantaría, siempre que no afectara el bienestar de sus pequeñas:

No puedo tomar decisiones unilateralmente porque tengo dos hijas que además están en edad escolar, ya no son unas bebés. Cuando eran chiquitas, las podía llevar y traer y ella se adaptaban. Ahora es más complicado y no puedo ser egoísta y pensar solo en lo que yo quiero.”.

Geraldine Bazán con sus hijas

Y la actriz aseguró que a veces no puede aceptar cosas que le ofrecen por lo mismo:

“Yo siempre lo he dicho, mi prioridad desde que soy mamá son mis hijas. Para poder tomar una decisión de entrar a algún proyecto, primero tienen que estar bien ellas, que estén seguras, que estén tranquilas… No sacarlas de su zona, de la escuela, donde tienen sus actividades. ¿Pensar más adelante en dar un salto al mercado americano? No tendría problema en probar un tiempito, pero con ellas, siempre juntas, somos las tres mosqueteras… Yo estoy segura que ellas me apoyarían, como lo hacen siempre”.

Geraldine Bazán con sus hijas
Credit: IG/Geraldine Bazán

Así alcanzó a describir a sus niñas: “Estoy muy bendecida. Tengo unas hijas increíbles que me enseñan tanto todos los días. Elisa es un corazón con patas, tan sensible, tan amorosa, tan preocupada por su entorno. Se le parte el corazón si ve a una persona pidiendo ayuda en la calle. Se voltea a verme con sus ojitos, y yo quizá ni lo había visto y ella ya lo ayudó. Miranda es una canija, sabe manejarnos a todos y nos tiene comiendo en la palma de su mano. Me lo paso muy bien con ellas”.