La joven Gabriela Rodríguez aseguró que el actor venezolano fue quien le ayudó a salir del ataque de pánico al que llegó por su aumento de peso y otros detalles, de los que habló sin tapujos en la recta final de su embarazo.

Por Nuria Domenech
Diciembre 30, 2020
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Con sencillez y humildad, así compartió los problemas que está enfrentando María Gabriela Rodríguez, la pareja del venezolano Fernando Carrillo quien es treinta años menor que el actor, según va a avanzado su estado de embarazo.

En un video que compartió en sus redes y que tituló: “El embarazo y sus cosas”, habló de la dulce espera de su pequeño Milo, que al parecer no le está resultando tan dulce como le habían advertido que sería. Incluso se derrumbó recientemente, al verse con tanto aumento de peso, y sintió que le daba un ataque de pánico.

“Yo no sé si esto le pasa a todas las madres que están embarazadas”, comenzó a decir en la recta final de su embarazo, “pero sí siento que hay que normalizar hablar de estas cosas, todo lo que no es tan lindo". Para todas esas mujeres que le habían dicho que “ésta es la etapa más linda de tu vida, la tienes que disfrutar, tienes que sentirte plena…” avisó que era demasiado y que, aunque fuera un época hermosa de la vida, “también es muy difícil”.

Los cambios en el cuerpo, los sentimientos encontrados por culpa de las hormonas y otras cosas, le hicieron terminar de hundirse un día: “Sumando a comentarios que venía escuchando: ‘¡esa barriga está muy grande!, ¿seguro que no estás comiendo mucho?, ¿segura que no son dos bebés?, ¡pero mira esa panza…!’ Me empezó a dar un ataque de pánico para el que yo no estaba preparada porque yo nunca he sufrido de baja autoestima o he estado acomplejada por mi cuerpo”, dijo sin reparo.

“La verdad que yo siempre me he querido mucho a mí misma y entonces no estaba preparada para sentir eso que estaba sintiendo. Empecé a llorar desconsoladamente… ¡estoy gorda!”, exclamó.

Confesó que gracias a Fernando Carrillo logró salir del bache: “Por suerte tengo al mejor esposo del mundo que se sentó conmigo, me calmó me dio demasiado amor… Me dijo: mi amor, estás hermosa, estás embarazada”.

Relató que cuando ella supo que estaba embarazada, se compró nuevos vestidos pero sólo una talla más, así que ninguno le servía, ya que nadie le había advertido cuánto iba a engordar, cuánto aumentaba la panza, y no lo había imaginado: “Yo pretendía cuando compré mis vestidos, que un vestido con una talla más de la mía me iba servir para todo el embarazo. ¡Explícame tú! ¿cómo iba a pasar eso?”, se preguntó riéndose de sí misma,  ante el desconocimiento total que padecía como mamá primeriza frente a la maternidad.

“Por suerte le tuve a él allí que me dio bastante apoyo y me hizo sentir muy bien conmigo misma y… finalmente, todo fluyó”, dijo recordando a su esposo.

También habló sin complejos de las estrías en la panza y los senos: “Son inevitables porque la piel se estira”, explicó. En el pecho pasó en cuatro meses “de una talla M a XL”.

Otro pensamiento que le preocupa y le acompaña todo el tiempo, ¿cómo va a recuperase su cuerpo?

“Un pensamiento constante en mi mente, ¿cómo me va a quedar el cuerpo luego? ¿Cómo me va a quedar después de dar a luz? No lo sé, porque cada mujer es diferente” y añadió que aunque no tiene miedo, es un pensamiento constante que está ahí “haciendo de las suyas en mi cabeza”, aseguró.

“Los cambios de humor, una montaña rusa de emociones” son otras de las cosas que le preocupan. Su mamá lleva unas semanas con ella y le agradeció profundamente por su apoyo, “mi mamá es una santa”.

“Un día estás con toda la pila y el otro sientes el peso del mundo sobre tus hombros. Te empiezas a preocupar por el futuro y te empieza a generar una ansiedad, que al final es normal, pero hay que darse cuenta y no ahogarse en un vaso de agua”, aconsejó a sus seguidoras.

“Quería compartir esto porque se que muchas de las que me siguen están embarazadas y hacerles saber que no están solas, que es normal sentir lo que sienten y pensar lo que piensan”, concluyó.