Un estudio recién publicado en Estados Unidos revela que el 95% de la comida de bebé que circula en tiendas tiene metales pesados.

By Mayra Mangal
October 17, 2019 04:12 PM

Expertos en el campo de la nutrición neonatal e infantil están sonando las alarmas entre los padres de familia por la presencia de metales pesados en la comida de bebés e infantes que actualmente circula en el país. Así lo reveló un estudio recién publicado por la organización Healthy Babies Bright Futures donde se asegura que 95% de los alimentos infantiles contienen metales como arsénico, plomo y cadmio, entre otros.

El estudio fue realizado por Jane Houlihan, Directora de la Investigación, y Charlotte Brody, Directora Nacional de Healthy Babies Bright Futures. Según las expertas se realizaron pruebas en 168 comidas para bebé producidas en Estados Unidos y de ellas el 95% contenían plomo, el 73% arsénico, el 75% cadmio y el 32% mercurio.

Los estudios de este tipo no son nada nuevo e incluso se realizan desde décadas, aún así, los resultados que arroja el estudio son alarmantes. “Aunque muchas comidas son contaminadas, solo unas pocas sobresalen: 15 comidas consumidas por niños menores a 2 años de edad representan 55 por ciento del riesgo para los cerebros de los bebés”, se advierte. “Estas incluyen jugos de manzana y uva, cereal de anillos de avena, macarrón con queso, bocaditos inflados/extruidos, y otras 10 comidas”.

El estudio también se enfoca en la “amplia gama de fuentes de exposición y riesgos preocupantes para los bebés” de alimentos y substancia que pueden provocar “cáncer y un déficit permanente en la inteligencia debida” cuando los niños son expuestos a ellos.

Los cinco tipos de comidas infantiles que contienen metales pesados se encuentran listados en la siguiente tabla y son: bocaditos de arroz o galletas de arroz inflado; galletas para bebés que están dentando; cereal de arroz infantil; jugos de frutas y zanahorias y camotes (boniatos).

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Lamentablemente escoger comidas orgánicas para nuestros hijos no soluciona el problema al 100%. “Los metales pesados se hayan de forma natural en suelos y agua, y se encuentran en niveles elevados en los campos de cultivo que se han contaminado con pesticidas, algunos fertilizantes, contaminantes atmosféricos, y operaciones industriales”, señala el estudio. “Los cultivos alimenticios adsorben estos metales de forma natural. Vegetales de hoja verde y cultivos de raíz como zanahorias y camotes (boniatos) retienen más de estos contaminantes que la mayoría de otros tipos”.

“Aunque sean pequeñas las cantidades encontradas en la comida, estos contaminantes pueden alterar el cerebro en desarrollo y socavar el coeficiente intelectual (CI) del niño”, señala también el estudio. “Este impacto se va acumulando con cada comida o bocado que consume un bebé”. ¡Mucho ojo!

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