En exclusiva, la actriz y presentadora puertorriqueña y el bailarín y empresario español comparten detalles de su vida en pareja junto a su hija y, sí, dicen si habrá boda pronto.

Por Carole Joseph
Octubre 29, 2020
Anuncio

Tras nueve años de estar juntos, Adamari López y Toni Costa estaban más que decididos a decir este año “sí, acepto” frente a amigos y familiares. Sin embargo, el coronavirus literalmente les aguó la fiesta. “Todo ocurre por algo, como siempre hemos dicho; nos sentimos casados [y eso no] lo va a cambiar un papel”, relata Costa, quien a pesar de que su relación está más que consolidada no se quiere perder el pachangón que tienen en mente. “Es una celebración más que nos estamos perdiendo y uno quiere aguantar hasta las tantas de la madrugada bailando, y mientras más edad tenemos vamos a aguantar menos, así que hay que hacerlo ya”.

Mientras llega ese día soñado, los tórtolos trabajan día a día para que su relación sea más fuerte y su hija Alaïa se desenvuelva en un ambiente sano y lleno de amor y estabilidad. “[Toni] es un papá presente. Lo veo con mi hija y cómo le dedica el tiempo a ella. Eso hace que me enamore más de él por esa calidad de hombre, de amigo, de ser humano y papá”, dice López, quien acepta que durante su aventura de casi una década junto al bailarín español no todo ha sido miel sobre hojuelas. “Han sido nueve años muy bonitos. Hemos tenido momentos hermosísimos como pareja, pero también hemos tenido nuestros momentos de dificultad como todas las parejas los han tenido”.

Credit: Kike Flores/@kikefloresphoto; Peinado y maquillaje: Marco Peña; Estilista: Reading Pantaleon

¿Cómo lo han resuelto? “[A Adamari] le encanta comunicarse… te hace partícipe de todo. Si pasamos por un momento difícil, busca la manera de que en conjunto aprendamos de la situación. Ella es un ejemplo de vida”, evidencia el español, quien asegura que a partir de que llegó a Estados Unidos y conoció a López en el programa ¡Mira quién baila! en el 2011, su vida dio un giro de 180 grados. “Ha sido un cambio de vida muy, muy grande. Vine a Estados Unidos a trabajar solo tres meses… y me quedé”, continúa. “Dejé todo atrás y empecé una nueva vida, una nueva manera de trabajar. He experimentado el amor en otro nivel y también el hecho de ser papá hizo un cambio rotundo”.

Su hija, sin duda, ha sido el broche de oro en su vida. “Vino en el momento en que nosotros estábamos intentando algo que parecía imposible. La toalla ya estaba tirada completamente después de haber intentado todo”, rememora Toni de la época en que la pareja se sometió a diversos tratamientos de fertilidad para convertirse en padres. “Esa batalla la ganamos juntos… de la mano y al concebirla de forma natural, gracias a Dios, eso nos unió”.

Tan unidos están que la conductora de Un nuevo día (Telemundo) y Costa hacen mancuerna también para concientizar a sus seguidores sobre la importancia de hacerse chequeos para prevenir el cáncer de seno. “Mientras más pronto comencemos a conocer nuestro cuerpo, mejor sabremos identificar una enfermedad’, asegura López, quien es sobreviviente de ese mal. “Cuando Alaïa empiece a desarrollarse, le enseñaré cómo hacerse el autoexamen”.

Costa por supuesto apoya la moción. “Siempre estamos apoyando a la gente”, dice. “Siempre aplaudimos a las sobrevivientes porque es una guerra bien dura”.

De su lucha contra el cáncer, su vida en familia, su próxima boda y los secretos que han hecho duradera su relación, López y Costa hablaron en exclusiva en nuestra portada digital de esta semana.

¿Cómo celebraron su noveno aniversario en medio de la pandemia del coronavirus?

Adamari López: Fue diferente porque Toni por lo general me lleva a viajar [y siempre] tenemos sorpresas en nuestro aniversario. Fuimos a comer y uno de los amiguitos de Alaïa cumplió años y estuvimos en un parque de agua y salimos en la noche por nuestro aniversario y el cumpleaños del amiguito.

Toni Costa: Tenemos tantas celebraciones: tenemos el día de San Valentín, los cumpleaños. Este año no pudimos celebrar [el aniversario], pero la guardamos para otro año. Ya teníamos bastante cuadrado todo, pero era el cumpleaños de Santino, un amigo de Alaïa, y la pasamos con [ellos], con amigos que son como familia. Alaïa estaba superfeliz. Fue un aniversario diferente.

Durante estos casi diez años, ¿qué es lo que has aprendido de Toni?

AL: Han sido nueve años muy bonitos. Hemos tenido momentos hermosísimos como pareja, pero también hemos tenido nuestros momentos de dificultad, como todas las parejas los han tenido —y han sido un aprendizaje para seguir comprometiéndonos más, amándonos más, entendiéndonos y apostando por nuestro amor.

Podemos platicar en los momentos que hemos tenido diferencias y que hemos podido sobrepasarlas. Han sido nueve años de enamorarnos, de seguir experimentando lo que es una relación y una familia, y aprendiendo también que con la llegada de la niña hay que tener tiempo para ella, pero también para nosotros.

Credit: Kike Flores/@kikefloresphoto; Peinado y maquillaje: Marco Peña; Estilista: Reading Pantaleon

Como pareja, [Toni] tiene un sentido del humor maravilloso, me hace reír a carcajadas. Eso es increíble en una pareja. Él no agarra lucha con nada, no se agobia por grandes cosas cuando yo puedo estar estresada. Él es como el viento viene y el viento pasa, eso me parece buenísimo. Imagínate dos personas enojadas a la misma vez; él no agarra lucha con nada.

Es amoroso con su familia. Está al pendiente de su mamá, de sus hermanas, su sobrina y eso me enamora, y como papá es un papá presente.

Mi hija tiene una relación lindísima con él. Lo veo con mi hija y cómo le dedica el tiempo a ella. Eso hace que me enamore más de él por esa calidad de hombre, de amigo, de ser humano y papá que es.

Y tú Toni, ¿qué has aprendido de Ada como pareja y madre?

TC:  Ella puede con todo y quiere hacer todo para estar en todos los lados a la vez, estar con sus amigos, con la niña. Es un gran ejemplo. Ella es una mamá muy protectora, yo soy más relajado. Todo lo que esté en las manos de Adamari para hacer feliz a su hija, ella lo va a dar a ojos cerrados. Primero su hija y al último su hija; es una gran madre.

¿En qué te ha hecho cambiar Adamari?

TC: Llegué a Estados Unidos el 18 de agosto del 2011. Ha sido un cambio de vida muy, muy grande en cuanto a cómo tenía mi vida antes. Vine a Estados Unidos a trabajar tres meses y [regresaría] a mi casa en España y a mi escuela de baile, y me quedé. Me cambia la vida porque conozco a Adamari, dejé todo atrás y empecé una nueva vida, una nueva manera de trabajar. Una nueva manera de ver el amor.

Estos años han sido de crecimiento personal y profesional. He experimentado el amor en otro nivel y también el hecho de ser papá hizo un cambio rotundo. Tengo la bendición de ser papá y ese es otro cambio añadido a mi vida.

Credit: Kike Flores/@kikefloresphoto; Peinado y maquillaje: Marco Peña; Estilista: Reading Pantaleon

¿Cómo logran arreglar las diferencias como pareja de las que hablabas, Ada?

AL: A veces no son ni grandes cosas, son tonterías que la cotidianidad te da. Hemos tenido peleas grandísimas de cómo uno se acostumbra a sacar la basura, por ejemplo. Eso es una tontería. Pero a veces las tonterías se convierten en cosas grandísimas cuando uno de los dos no tolera y en ese caso fui yo. Y la verdad es que no hay que prestarle atención a esas cosas en vez de disfrutar las cosas lindas que tenemos.  Y eso es lo que he aprendido.

Por ejemplo, uno de estos días le dije: 'Te amo y quiero estar contigo siempre, si en algún momento he tenido estrés y me he desquitado contigo lo siento'. Es reconocer esas pequeñas cosas, que no se hagan grandes, porque si uno las deja pasar, esas cositas pequeñas se convierten en cosas grandes.

Credit: Kike Flores/@kikefloresphoto; Peinado y maquillaje: Marco Peña; Estilista: Reading Pantaleon

TC: Como pareja [a Adamari] le encanta comunicarse y deja ver las cosas, te hace partícipe de todo. Si pasamos por un momento difícil, busca la manera de que en conjunto aprendamos de la situación. Ella es un ejemplo de vida para tanta gente.

Alaïa también vino a unir la relación. Vino en el momento en que nosotros estábamos intentando algo que parecía imposible. La toalla ya estaba tirada completamente después de haber intentado todo. Esa batalla la ganamos juntos, es una victoria juntos y Alaïa es un premio de estar juntos de la mano, y al concebirla de forma natural, gracias a Dios, eso nos unió.

Credit: Kike Flores/@kikefloresphoto; Peinado y maquillaje: Marco Peña; Estilista: Reading Pantaleon

Siempre encuentran el tiempo para estar con Alaïa.

AL:  Las mamás me dicen; ‘Tú lo obligas a venir a todo lo de Alaïa'  y [yo les contesto]: 'No, yo no lo obligo; él quiere estar presente en la vida de su hija'. Nos conectamos con nuestra hija. Él la lleva a algunas actividades, si estoy ocupada yo me reúno con ellos después. Tenemos mucha comunicación para lograr esa calidad de familia. Alaïa disfruta estar con los dos.

¿Alaïa es hija de papi o mami?

TC: Eso que dicen que los niñas son de papi, no lo he comprobado conmigo. Ella es un 50-50. Ella se va con papá y con mamá. Yo la pongo a hacer diferentes actividades. A la hora de jugar algún deporte, por ejemplo, papi está ahí o cualquier cosa de tecnología ella sabe que papi está ahí.

Por ejemplo, en una clase de tenis si se cae quiere ir con mami. Alaïa a veces tiene un carácter alegre, loco y me identifico. Pero a veces tiene una personalidad de un buen despertar, [de] ser cuidadosa, organizada y eso es Adamari. Yo tengo un mal despertar, a mí no me pongas a hablar en la mañana porque tengo mi proceso. Alaïa, como su mamá, se levanta y se pone a platicar.

Credit: Kike Flores/@kikefloresphoto; Peinado y maquillaje: Marco Peña; Estilista: Reading Pantaleon

AL: Ella tiene mucho de la personalidad de los dos. Físicamente en estos días pienso que fue él quien la parió, tiene la misma cara de él. Salió la foto de la escuela y es la misma cara del padre, ¡madre mía!, y en términos de carácter tiene la nobleza de mi madre y es risueña como ella, pero tiene el carácter de los dos.

Adamari, ¿cómo está tu salud?

AL: Gracias a Dios me encuentro bien, sigo con mis revisiones. Al principio las hacía cada tres meses, ahora las hago cada seis. La doctora me dijo que si quería cambiar a cada año, pero me siento segura haciéndomelas cada seis meses. En medio de la pandemia me sentí un lóbulo inflamado, me lo revisé y no era nada. Siempre estoy en constante revisión y siguiendo los estudios para asegurarme de que no aparezca nada —y si aparece algo, agarrarlo con tiempo.

Ustedes siempre concientizan a la gente para que se hagan revisiones con sus doctores para descubrir un cáncer a tiempo…

AL: Mientras más pronto comencemos a conocer nuestro cuerpo, mejor sabremos identificar una enfermedad. Cuando Alaïa empiece a desarrollarse, le enseñaré cómo hacerse el autoexamen. Si ella se encuentra algo, va a tener conciencia de cómo va cambiar su cuerpo desde niña.

Hay que quitarnos ese miedo. Puedes hacerte el autoexamen mientras te estás bañando y eso te puede salvar la vida.

Credit: Kike Flores/@kikefloresphoto; Peinado y maquillaje: Marco Peña; Estilista: Reading Pantaleon

TC: Nosotros siempre estamos apoyando a la gente con diversos eventos, yo he dado clases de Zumba.  Algo que me sorprendió es que el índice de mortalidad del cáncer de seno masculino es mucho más agresivo que el femenino porque el hombre no está acostumbrado a tocarse el pecho y a notar algo anormal. Me gusta crear conciencia en los hombres de que hay que tocarse. Nosotros siempre aplaudimos a las sobrevivientes porque es una guerra bien dura.

¿Y la boda pa cuándo?

TC: Este año iba a ser y se pospuso y está bien porque no sé qué hubiera ocurrido en medio de la pandemia. Todo ocurre por algo, como siempre hemos dicho; nos sentimos casados [y eso no] lo va a cambiar un papel. Es una celebración más que nos estamos perdiendo y uno quiere aguantar hasta las tantas de la madrugada bailando, y mientras más edad tenemos vamos a aguantar menos, así que hay que hacerlo ya.