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Por qué me puse la vacuna contra el COVID-19

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Preocuparte por alguien puede ser tan simple como cocinar la cena para tu vecino de muchos años, reservar tiempo para hacer la tarea con tus hijos o cuidar a tu abuela en sus años dorados. Pero a menudo, uno de los roles que pasa desapercibido es el de la cuidadora cariñosa. La chilena Pamela Ozimisa, de 46 años, vive en Princeton, Nueva Jersey, y durante la pandemia Pamela ha cuidado a su suegra, la venezolana Celeste Narváez, de 83, en la casa familiar.

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Antes del COVID-19, Celeste pasaba sus días en un centro local para adultos mayores, jugando, practicando música y disfrutando otros pasatiempos que la alegraban en sus años dorados. “Es un programa maravilloso, al igual que a los niños que van a la escuela, los recogen en un bus”, dice Pamela. La pandemia cambió drásticamente la rutina diaria de Celeste, ya que el centro cerró por el COVID-19. “Ella solía ir diariamente al centro para adultos mayores. Era fabuloso para ella porque tenía amigos, hacían actividades para mantener sus mentes activas social y físicamente”, comparte Pamela.

Poco después de que cerraran el centro, Celeste se enfermó de herpes zóster. Pamela se convirtió en la cuidadora de tiempo completo de su suegra y dice que fue una decisión fácil de tomar. Celeste está perdiendo su memoria y necesita mucho apoyo y cariño.

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“Eres adulto una vez y niño dos veces. Volvemos a necesitar ayuda para cosas básicas que damos por sentado, como cuidarnos”, dice Pamela. Cuidar a Celeste durante estos tiempos difíciles ha dado belleza a la vida de Pamela. “Ella tiene muchas historias para contar. Aprendo y disfruto pasar tiempo con ella todos los días”.

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Cuando la vacuna contra el COVID-19 estuvo disponible, Pamela sabía que era su deber vacunarse, porque al hacerlo no sólo se protege a sí misma, sino también a su familia y comunidad.

Pamela llevó a Celeste a Walgreens para su vacuna contra el COVID-19 y se sintió aliviada por lo simple y rápido que fue el proceso. “Durante meses, estuvimos buscando una cita para Celeste y no pudimos conseguir una. Alguien en un grupo de Facebook dedicado al COVID-19 en Nueva Jersey dijo que había turnos disponibles en Walgreens”, dice Pamela. Ellas agendaron citas en línea fácilmente y Pamela, su marido y Celeste se vacunaron en Walgreens. Cuando la vacuna estuvo disponible para su hijo de 20 años, a Pamela le sorprendió que el proceso fuera aún más simple.

Su familia no tenía miedo de vacunarse. No dudaron porque entendieron lo importante que era para la salud y seguridad de Celeste. La familia de Pamela ve la vacuna como la luz al final de un largo y oscuro túnel. “Es liberador estar vacunado”, dice Pamela, quien se siente tranquila al saber que toda su familia está vacunada.

Celeste cantaba y tocaba el ukelele en el centro para adultos mayores y extrañaba no poder hacerlo con sus amigos. Después de recibir la vacuna, Celeste estaba emocionada de juntarse con ellos y realizar un concierto al aire libre para sus seres queridos por primera vez en más de un año.

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Gracias a la vacuna, Celeste volvió a disfrutar sus años dorados con sus amigos y familia. Ayuda a tus seres queridos a vacunarse en Walgreens.