Cinco mujeres que rebajaron más de 100 libras cada una revelan a PEOPLE sus secretos para adelgazar.

By Lena Hansen
July 18, 2018 04:07 PM

Cinco mujeres que han rebajado más de 100 libras compartieron sus historias —y consejos— con PEOPLE. Sus historias son inspiradoras y ellas celebraron su triunfo con una sesión de fotos en traje de baño en exclusiva para la revista. Brianna Bernard, quien subió unas 70 libras con su embarazo, compartió sus secretos para recuperar su figura. “Cuando estaba embarazada, literalmente comí por dos y asumí que perdería el peso fácilmente después de que naciera el bebé, así que lo disfruté. Comí muchos carbohidratos y no me enfoqué en comer saludable”, confiesa. Bernard añade que antes comía pasta y cómida rápida y que estaba tan ocupada cuidando a su hijo en casa que se olvidó de ella misma. “No me tomé el tiempo de cuidarme”, admite.

Bernard contrató a un entrenador personal para ejercitarse, se aseguró de tomar unas 120 onzas de agua al día y comenzó a comer saludable (proteína baja en grasa y vegetales). “Comía cada dos horas”, dice, asegurándose de que fueran porciones pequeñas para acelerar su metabolismo. Ahora Bernard —quien fue de 245 libras a 138— ayuda a otras mujeres como entrenadora personal.

Getty Images

Lauren Council también compartió su historia. Ella cambió su adicción a las galletas y las papas fritas por una nutrición balanceada. El año pasado, después de tener problemas digestivos, comenzó a ir al gimnasio y ahora va seis días a la semana. Tras perder a su madre, quien murió de cáncer de seno, se propuso cuidar su salud. “Ella ha sido una gran inspiración”, admite Council, quien bajó de 270 libras a 164. “Soy una persona más feliz. Este es un estilo de vida que voy a continuar”.

Getty Images

Rachel Saintfort —bajó de 291 a 170 libras— y se propuso cambiar su vida cuando se le hincharon las piernas por retención de líquido debido a su alto consumo de sal. Ser un buen ejemplo para su hija fue una gran motivación. Comenzó a caminar, ejercitarse en el gimnasio en la trotadora y subir escaleras, además de cuidar su nutrición. “Lo más importante es creer en ti misma y seguir”, dice ella.

Nissa Graun sufrió de diabetes gestacional en el embarazo de su hijo. “Me sentí muy incómoda. Aún me ponía ropa de maternidad seis meses después de dar a luz”, recuerda Graun, quien bajó de 245 a 140 libras. ¿Cómo? Dejó de comer comidas procesadas y altas en grasas, e incorporó las pesas a su rutina de ejercicio en el gimnasio.

Getty images

Finalmente, Merial Levy, logró bajar más de 100 libras a sus 50 años, demostrando que nunca es tarde. “Yo comía cuando estaba enojada, cuando estaba triste, cuando estaba feliz”, admite Levy, quien usaba la comida para calmar sus emociones. “Estaba dejando que la comida me controlara”. La maestra de tercer grado admite que tenía tanto sobrepeso que sus estudiantes tenían que moverla en silla de rueda por el salón. Levy usó el programa de comidas de Weightwatchers y empezó a madrugar para ir al gimnasio cuatro o cinco días a la semana. “Me podía haber muerto y haber dejado a mis hijos por no cuidarme. Ese es el peor sentimiento del mundo”, confesó Levy, quien bajó de 343 libras a 181. ¡Vaya motivación!

 

 

 

Advertisement


EDIT POST