Sus padres trabajaron el campo en california y el ahora poeta marcelo hernández castillo quiere que se escuchen las historias de jóvenes dreamers como él marcados por la experiencia inmigrante.

Por Mayra Mangal
Abril 24, 2018
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El poeta mexicano Marcelo Hernández Castillo no tuvo que ir muy lejos para encontrar inspiración literaria para su más reciente obra. “Tenía 5 años cuando cruzamos en el [año 1993] y en mi próximo libro hablo de esa jornada”, explica de su llegada a Estados Unidos. “Cruzamos como mucha otra gente, por el monte, por el desierto. Vinimos como familia. No me puedo imaginar cómo sería posible eso ahora. Mi madre tenía entonces 5 meses de embarazada”.

Su familia, originaria de Zacatecas, se estableció en una localidad a las afueras de Sacramento, CA, donde los padres de Hernández Castillo se dedicaron a trabajar el campo. En sus años escolares, el hoy también académico de 30 años rechazó el español para evitar que otros sospecharan que no tenía papeles. Gracias a un profesor descubrió que lo suyo era la poesía, pero siguió trabajando en el campo y la construcción para seguir adelante con sus estudios. Su esfuerzo rindió frutos: el joven se graduó de la Universidad Estatal de California en Sacramento y fue el primer indocumentado egresado con una maestría en Bellas Artes de la Universidad de Michigan.

Su sueño también fue posible gracias a que pudo acogerse a la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) promulgada en el 2012 por el entonces presidente Barack Obama con el fin de proteger a los llamados DREAMers que llegaron a Estados Unidos de niños y sin papeles. “Gracias a DACA me gradué [y] salió mi primer libro, el segundo y ahora mi tercero”, resalta el ganador del premio de poesía A. Poulin Jr., quien obtuvo la residencia en el 2014 y recientemente se convirtió en padre.

Su corazón se equipara a su talento, “ambos son inmensos y están cambiando al mundo”, afirma Bryan Borland, editor y fundador de Sibling Rivalry Press, que apoya el programa Undocupoets, fundado por el mexicano y dos poetas más para que se reconozca la labor de escritores indocumentados. Hernández Castillo publicará este mes Cenzontle (BOA Editions), su primer libro completamente de poesía dedicado a su madre, quien está estudiando inglés para leer los libros de su hijo. “Mi única meta es darle una historia más compleja a nuestra vida. No solo somos ‘los que cruzamos'”, dice. “Quiero [dejar] ver cómo se puede vivir con la alegría y la tragedia a la vez”.