En esta edición de Book Corner te recomendamos esta novela favorita del expresidente Barack Obama y 'top ten' de The New York Times en 2019.

Por Mayra Mangal
Abril 23, 2020
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¡Bienvenidos a una nueva edición de Book Corner, el club de libros de People en Español! En esta entrega -que también aparece en la edición más reciente de la revista– recomendamos Desierto Sonoro (Vintage Español) de la aclamada autora mexicana Valeria Luiselli.

En esta novela la autora de 36 años hila el drama de los niños migrantes en la frontera con el road trip de una familia por el desierto en un relato que resulta tan cautivador como el paisaje que los rodea.

El libro también se publicó bajo el título Lost Children Archive (Knopf) y  fue escogido por el expresidente Barack Obama como uno de sus preferidos del 2019. Por su parte el diario The New York Times también lo colocó en su lista de los mejores 10 libros del año.

En septiembre de 2019 la joven autora ingreso al selecto grupo de autores latinoamericanos a quienes se les ha otorgado la beca Macarthur Fellows Program, conocida como una beca para "genios" a la que también se hizo acreedor hace unos años el dominicano Junot Díaz.

Penguin Random House; Leonardo Cendamo/Getty Images

Entrevista exclusiva por: Mayra Mangal

-Desde el comienzo nuestra sección Book Corner, en septiembre pasado, hemos descubierto un tópico que permea la literatura actual latinoamericana: la migración y el desalojo. Ya sea históricamente -como en el caso de los refugiados de la Guerra Civil Española- como de forma contemporánea -la diáspora venezolana en el extranjero- es un tema que nos está ocupando, casi casi consumiendo. ¿Qué opinas al respecto y cómo se introduce tu libro en esta ola literaria?

Desierto sonoro no es del todo un libro sobre migración actual, sino más bien un libro que se pregunta sobre cómo escribir acerca de los ciclos históricos de violencia política en contra de comunidades que son obligadas a desplazarse, exiliarse, migrar. ¿Cómo escribir sobre violencia política sin simplemente reproducir esa violencia sobre la página?

-Es curioso que el desierto -al menos el desierto de la frontera, que aquí juega un lugar importantísimo- es generalmente un lugar silencioso - ¿por qué el título?

El título Desierto sonoro encierra una ambigüedad: hace referencia a la vez a un desierto colmado de sonidos, y a un paisaje carente o desierto de sonidos.   

-En los casos mencionados anteriormente, los autores hablan de hechos ocurridos hace décadas y prácticamente no tuvieron contacto con quienes vivieron en carne propia muchos de los hechos que ellos cuentan. Pero tú sí: como traductora de migrantes e investigadora has podido ver en carne propia lo que ellos viven ¿Cómo ha sido para ti el estar en contacto con estos menores de edad y cómo te ayudó esto a escribir el libro?

Escribir requiere de escuchar y observar. Mi trabajo como traductora en la corte y, más tarde, llevando un taller de escritura creativa en un centro de detención también requirieron, sobre todo, de la práctica de observar y escuchar atentamente. 

-Los niños mencionados en la novela ¿se basan en alguien que conociste por medio de tu trabajo?

La ficción viene siempre de la materia prima de nuestras vidas y experiencias. Pero su relación con ello va más allá de “estar basado en” – la conexión tiene que ver más con un eco emocional, un instante que se registra, la temperatura de una conversación.

-Por ahí leí que decías que Desierto Sonoro es “una caja que alguien dejó en la acera, llena de fragmentos y rastros de su vida”. ¿Quién te gustaría que descubriera esta “caja”, es decir, el libro, que ahora se publica en español e inglés? ¿Cómo crees que veremos el drama de las familias separadas en la frontera en 50 años?

Creo que lo veremos como un episodio oscuro de la historia y no entenderemos por qué no hicimos lo suficiente para detenerlo. Pero también, como todas las historias de migración, veremos la historia de esta diáspora como una gran épica – una historia de personas heroicas, y no de víctimas. Los medios tienden a victimizar a los migrantes – no necesariamente con malas intenciones. Pero esa narrativa que victimiza, también deshumaniza, y olvida la garra, el arrojo, la valentía, y las convicciones políticas de todas esas personas que dejan una vida atrás para buscar otra. Hace falta revisar críticamente esa narrativa.