Un nuevo estudio en el Reino Unido afirma que, si pudiéramos leer en las etiquetas de los productos alimenticios el tiempo que nos lleva quemar sus calorías después de comerlos, pensaríamos mucho más cómo nos alimentamos y reduciríamos significativamente la ingesta de calorías a diario. ¿Estás listo para que en tu muffin diga: perder esto te costará salir a trotar una hora?

By Nuria Domenech
December 12, 2019 06:43 PM

¿Te imaginas que al revisar las calorías o los carbohidratos de tu compra en el súper, además de ver los valores nutricionales leyeras en las etiquetas cuánto tiempo te iba a llevar después perder lo ingerido en el gym?Esta pizza, 4 horas de caminadora… Esta barrita de chocolate, 22 minutos de jogging”.

Como apunta la BBC, un nuevo estudio sugiere que este nuevo sistema ayudaría a las personas a comer menos y les animaría a crear hábitos más saludables para combatir la obesidad. Una vez leído el precio que te llevaría quemar esa comida, te lo pensarías dos veces antes de consumirlo.

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETIN

Según los científicos de la Universidad de Loughborough, este tipo de label ayudaría a cortar al menos 200 calorías de media por persona en el consumo diario. Aunque parezca poca cosa, la realidad es que según el Journal of Epidemiology and Community Health, tendría un impacto muy notable en la sociedad.

La catedrática Amanda Daley, directora del estudio, asegura: “Lo que queremos lograr es encontrar distintas formas de ayudar a la gente a tomar mejores decisiones a la hora de elegir sus alimentos, además de animarlos a ser más activos físicamente. Al etiquetar los productos con la cantidad de ejercicio necesario para consumir esas calorías ingeridas, estamos poniéndoselo fácil a la gente para que comprendan lo que están comiendo y les empuje a elegir mejor”.

Daley expresó que las personas estaríamos en shock si nos diéramos cuenta de la cantidad de ejercicio físico que conlleva quemar las calorías de ciertos alimentos y snacks.

“Sabemos a ciencia cierta que la gente subestima el número de calorías de los alimentos que consumen. Por ejemplo, si te compras un muffin de chocolate y contiene 500 calorías, eso equivale a 50 minutos de salir a correr. No estamos hablando de dietas, estamos hablando de explicarle al consumidor que hay un coste energético por cada alimento para que puedan preguntarse: ¿Verdaderamente quiero ese pedazo de pastel si sé que para quemarlo necesito correr después durante dos horas? ¿Merece realmente la pena?”

Otra cosa bien sabida es que los pequeños cambios hacen grandes diferencias.

Ahora falta saber si alguna cadena alimenticia o marca se atreverá a añadir esa información a las etiquetas de sus productos para que los estudios sean comprobados en la práctica real del día a día.

¿Y tú? ¿Crees que cambiaría algo esta experiencia en tu compra del súper?

Advertisement