Nos colamos en el rodaje de la esperada secuela de Mary Poppins que protagonizan Emily Blunt y Lin-Manuel Miranda. Esto es lo que vimos y lo que nos contaron.

By Joaquim Utset
September 17, 2018 12:04 PM

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Algo no le cuadraba al director de cine Rob Marshall tras ver una toma de una de las más complicadas escenas de baile en el rodaje de la nueva película Mary Poppins Returns, con la que Disney quiere revivir para una nueva generación a la querida niñera que reparte magia y alegría a su paso.

En la oscuridad del set iluminado simplemente por el reflejo de los monitores, tras varias repeticiones, se escuchó una voz: “No se le puede cortar más el pelo a Lin-Manuel porque parece que tiene 14 años”.

La longitud del cabello de Lin-Manuel Miranda y su aspecto de eterno adolescente son un mínimo detalle comparado con la magnitud de la superproducción que el actor y dramaturgo de raíces puertorriqueñas protagoniza junto a la actriz británica Emily Blunt.

 

Es algo que People en Español pudo constatar en una visita con otros medios al rodaje en abril del año pasado a los históricos Shepperton Studios, en las afueras de Londres, donde se han filmado películas clásicas como Lawrence of America, Out of Africa o Gladiator.

En una de las naves había reproducida en madera un enorme Big Ben y el perfil urbano de Londres, mientras en otra se levantaba una auténtica casa de dos pisos con sus habitaciones, cocina, baño y dormitorios, en los que los que hasta los libros en la mesita de noche habían sido cuidadosamente seleccionados.

Pero más allá de la dimensión del proyecto, está la responsabilidad de insuflarle vida nueva a un clásico que ha perdurado en la memoria colectiva del planeta pese a los 54 años que han pasado desde el estreno en las pantallas de la primera entrega. ¿Quién no se acuerda de Julie Andrews volando con su paraguas mágico o cantando el trabalenguas “Supercalifragilisticexpialidocious” con Dick Van Dyke rodeados de personajes animados?

Por eso los responsables de la secuela decidieron desde un inicio adaptar la producción a los gustos actuales, per sin romper con el relato y la estética de la cinta original basada en los personajes creados por la escritora británica P.L. Travers. “Queremos tener un pie en el antiguo mundo [de Mary Poppins], pero adecuarlo a un estilo narrativo actual que refleje las sensibilidades contemporáneas”, contó uno de los productores, Marc Platt.

Disney

El argumento de la cinta que se estrenará las próximas Navidades retoma la historia 25 años después de donde la dejó la primera película. Quienes entonces eran los niños a cargo de la mágica niñera ahora son adultos, viviendo en el Londres de los años treinta ensombrecido aún por los efectos de la Gran Depresión.

Michael Banks es padre y con sus hijos afronta una dura pérdida de un ser querido que los ha sumido en una profunda tristeza, lo que provoca la reaparición de Mary Poppins en sus vidas para endulzarles el mal momento que atraviesan.

Blunt es la encargada de tomar el relevo de Andrews bajo la piel de la niñera, mientras que Miranda hace lo mismo con el de Van Dyke. Aunque en la secuela el fiel amigo de Mary Poppins ya no es el limpiachimeneas Burt, sino el farolero Jack encargado de encender y apagar el alumbrado público de Londres.

“Creo que lo que Burt y Jack comparten es que no han perdido la imaginación de la niñez. Es uno de los temas [del filme] también, que los adultos lo olvidan”, dijo Miranda en una entrevista en el set. “Los adultos se olvidan de infundir imaginación al mundo. Y lo que diferencia a Jack y Burt del resto, es que ellos no se olvidan”.

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El autor de Hamilton también reconoce que ha tenido que acostumbrarse a la dinámica. “La gran diferencia es que cuando terminas un número musical tienes que esperar un año y medio a que te aplaudan”, apunta con humor Miranda. “Haces esto números musicales tan elaborados, mucho más de lo que se ve en Broadway, y en 3D, y mientras [recuperas el aire] te dicen: “Corten, hagámoslo otra vez'”.

En otra alusión al pasado que teje la conexión entre la primera película y la secuela, Van Dyke tiene un pequeño papel en el nuevo filme. El legendario actor y bailarín de 92 años compartió dos días de rodaje con Miranda, quien es un fan declarado de su trabajo en el Broadway de los años sesenta.

“Fueron dos grandes días. Aspiro a tener algún día su energía”, contó. “Si alguien tiene derecho a retirarse y relajarse es Dick Van Dyke y, sin embargo, estaba aquí con nosotros cantando y bailando, fue apasionante verlo”.

Si bien Julie Andrews no hace ninguna aparición en esta secuela, el peso de su legado está muy presente en la mente de quien le ha tocado hacerle el relevo. “Nadie va a superar a Julie Andrews. Esta va a ser my versión [de Mary Poppins]”, advirtió Blunt, quien admitió que ha sudado para estar a la altura en las escenas de baile.

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“Trato de aproximarme a este personaje con calma, como lo haría con cualquier otro, sin dejarme distraer por el ruido de fondo”, agregó.

Tras varias repeticiones de la escena del baile en el parque, en la que se combinan farolas, bicicletas, adultos y niños, Marshall parecía finalmente satisfecho. Desde su silla detrás de los monitores, con el micrófono desde el que daba órdenes en la mano, el responsable de éxitos como Chicago dijo con aprobación: “Madre mía”.

Veremos si el público secunda su entusiasmo cuando la cinta, la gran apuesta de Disney de este año, llegue a los cines el próximo 19 de diciembre.

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