Por Carole Joseph
Marzo 13, 2019
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Al verla en selfies con celebridades como Lady Gaga y Bradley Cooper, y dando entrevistas a granel, nadie pensaría que a Yalitza Aparicio nunca le gustó ser el centro de atención. “No tengo casi fotos de pequeña, las pocas que tengo salgo con cara de tristeza y asustada porque no me gustaban”, cuenta la mexicana de 25 años, quien cambió la piel como camaleón tras protagonizar Roma (Netflix). “No me gusta hablar con las personas, bueno, no me gustaba [risas]. Mi mamá se sorprende, me dice: ‘Antes alguien te preguntaba algo y movías la cabeza, apenas te entendíamos'”.

Seguramente su progenitora mantendrá la cara de asombro por un buen tiempo, pues su hija le ha tomado gusto a vencer la vergüenza para ponerse ante las cámaras. “Me encantaría tener la oportunidad de seguir actuando, no me ha llegado [ninguna] oferta, pero sería muy maravilloso que [fuera] un papel que ponga al público [en] debate”, anhela Aparicio, quien de profesión es maestra de preescolar. “Necesito [estudiar actuación]”.

Eso sí, tanto glamur no le elevará los pies de la tierra. “He tratado de contestar sinceramente [en las entrevistas] lo que entiendo y nunca olvidar de dónde vengo”, advierte la joven, que vive con sus padres en Tlaxiaco, Oaxaca, México. “Creía que [el cine] no me pertenecía, prestar atención a un mundo imaginario me robaba tiempo”. Hoy es otra historia