Ser madre y padre al mismo tiempo no ha sido una tarea nada sencilla para la actriz mexicana, quien llegó a tener serios problemas de comunicación con su hijo que la llevaron a recurrir a un psicólogo. Hoy, afortunadamente, todo eso es cosa del pasado.
Anuncio

La relación que existe actualmente entre ambos es tan especial y cercana que más que madre e hijo parecen amigos, pero no siempre fue así. Cuando su primogénito tenía aproximadamente ocho años Violeta Isfel comenzó a percatarse de que algo no andaba bien. "Yo me di cuenta de que entre Omar y yo había un problema de comunicación muy grande", se sinceró la inolvidable Antonella de la telenovela Atrévete a soñar a través del canal de YouTube de su hijo.

La gota que colmó el vaso e hizo saltar todas las alarmas fue una historia que empezó a inventarse el menor acerca de su padre, a quien nunca ha conocido, y de la que la actriz tuvo conocimiento a través de sus maestras puesto que él nunca se la contó personalmente.

"Él decía que su papá lo había abandonado y que era bien malo y no se qué. Yo dije aquí hay un foco rojo enorme y si no lo atendemos a tiempo el día de mañana no me va a contar [nada] porque, aparte no es que vino y me lo contó a mí, yo me enteré porque las mises de la escuela me llegaron a preguntar [sobre eso]", compartió la intérprete de 34 años.

Fue entonces cuando la actriz tomó cartas sobre el asunto y decidió llevarlo a terapia psicológica. "Omar estuvo en terapia un año. Primero fue solo y ya después tuvimos algunas terapias en donde a mí me tocó estar con él. Gracias a la terapeuta Omar pudo escarbar en sus miedos y decirme las cosas por su nombre y entonces él me dijo ‘sabes qué mamá tengo muchísimo miedo de decirte cosas porque estás la mayor parte del tiempo enojada’", rememoró entre lágrimas Isfel, quien no puedo evitar emocionarse al recordar todo lo vivido.

"Yo tenía mucha presión con el trabajo, era tanta la presión del trabajo y de no poder estar con él que entonces todo el tiempo estaba alterada y todo el tiempo estaba enojada", reconoció.

Para la actriz fue un shock muy grande enterarse de que su hijo la veía como un ogro. "Me quedé de a seis porque lo que menos hubiera querido es que mi hijo me tuviera miedo y me disculpé con él. Le dije ‘discúlpame mi amor de verdad yo no sabía que tú tenías ese miedo, pero si tú no me dices las cosas cómo puedo saber que tienes miedo’. Entonces gracias a la terapeuta pudimos llegar a un compromiso de comunicación", aseveró Violeta.

Otra cosa que ayudó mucho a que la relación entre ambos prosperara fue el hecho de que la actriz jamás le habló mal de su padre, quien se desentendió de él cuando este nació.

"Yo iba al ritmo de Omar. Yo dije ‘Omar tiene derecho de hacerse su propio criterio con respecto a su papá, entonces de qué me sirve a mí envenenarle la cabeza, el corazón y los sentimientos de algo que tal vez no fue agradable para mí y que ya fue, ya pasó’", dijo.

Así cuando Omar preguntaba por su papá ella siempre le respondía.

"Él como que tenía respuestas claras, concisas y eso le daba cierta paz", aseguró.