Sophie de Wessex brilla con luz propia en el lugar de Meghan Markle. La nuera de la Reina Isabel está cumpliendo su papel a la perfección, gana puntos cada día frente a la soberana y está siendo el apoyo perfecto para Kate Middleton y el príncipe William.

Por Nuria Domenech
Marzo 01, 2020
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Corren tiempos difíciles para los Sussex al comenzar su último mes como miembros de la realeza. Meghan y Harry se debaten entre un tira y afloja con los términos de su acuerdo con la reina Isabel II, que recientemente les prohibió el uso de su marca Sussex-Royal, algo que no gustó nada a la pareja.

Los últimos comunicados de los duques de Sussex no han hecho otra cosa que acrecentar aún más las diferencias entre ambas familias. La última visita de Harry al Reino Unido, solapando agendas con la importante visita de su hermano a Irlanda, primera tras el Brexit, es sólo una muestra más de la descoordinación, intencionada o casual, entre los hermanos. Las últimas críticas de los fans de los royals están unidas contra Meghan y Harry de forma feroz.

Al margen de toda polémica, una figura resucita de su discreción habitual y va cobrando más y más protagonismo bajo el empuje de la reina, que la sacó de su escondite a la palestra: la esposa del príncipe Eduardo, Sofía de Wessex.

La condesa está brillando con luz propia desde que acompañó a los duques de Cambridge en su primera aparición pública tras el megxit, una situación muy tensa en la que ella sirvió de gran apoyo a Kate y William en una de las circunstancias más difíciles que han enfrentado hasta el momento.

Sofía de Wessex también se ha hecho inseparable de la reina, compañera de su té de la tarde y compañera habitual en sus misas de Sandringham. Además, se asegura que ella es la que asesora a Kate Middleton en sus impecables estilismos y más de una vez se ha visto convertida en su personal shopper.

En las últimas semanas, sus apariciones públicas en actos oficiales han ido in crescendo y, si todo sigue así, la nuera favorita de la reina seguirá ganando más y más puntos a los ojos de la soberana que ha visto su familia fuertemente debilitada con los últimos escándalos en torno al príncipe Harry y su propio hijo, el príncipe Andrés.