Después de unos días a su lado ayudándola a su integración en su nuevo hogar y ciudad, la conductora dijo adiós a su hija y se tomó un respiro de las redes.
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Parecía que no iba a llegar nunca, pero ocurrió. Carolina Sandoval y su hija Bárbara Camila se dijeron adiós después de unas semanas preparándose para este gran momento.

Siempre han estado muy unidas, pero últimamente esa unión se hizo más fuerte con la mudanza de la joven a Chicago para cursar sus estudios universitarios.

Después de varios directos llenos de entusiasmo y emoción mostrando la nueva vida y casa de la estudiante en esta ciudad, madre e hija tuvieron que despedirse y lo hicieron con el amor y la bonita energía que siempre desprenden cuando están juntas.

"Estoy no es una despedida porque ni en la muerte uno se despide", empezó su mensaje Bárbara Camila. "Gracias por esta maravillosa vida mami, y por ser extraordinaria no solo como madre, también como persona. Tú has establecido una creencia en mí que agradezco con mi alma. Eres mi número uno en todo y siempre será así hasta el último respiro mío. No hace falta que yo escriba esto para que sepas cuanto te amo porque se siente en nuestra conexión, en nuestra mirada y en nuestro abrazo", le expresó emocionada la joven junto a estas entrañables fotos en Instagram.

Por su parte, una Carolina que no escondió su vulnerabilidad, también le dedicó unas tiernas palabras a la niña de sus ojos, su primogénita y, tal y como ella dice, su maestra en muchos aspectos de la vida.

Acostumbrados a verla alegre, riendo, saltando y bailando, en esta ocasión se mostró triste, nostálgica, preocupada y con un nudo en el estómago. Está feliz por esta preciosa aventura que arranca su hija, pero no niega estar decaída al tener que separarse de ella. Un sentimiento más que normal y comprensible, especialmente con una unión como la suya.

"Está muy bien que yo, María Carolina Sandoval, quiera y necesite hacer una pausa… nos vemos en unos días. Ya me voy a Miami y pues también tengo una niña de 5 años y ahora es cuando...", dejó con puntos suspensivos.

A pesar del pellizquito en su corazón, Carolina deja a su hija entusiasmada, con mil sueños por cumplir, en una casa de cuento y con una madurez y fortaleza capaces de superar cualquier obstáculo. Un resultado fruto de su excelente trabajo como madre que ahora empieza a ponerse en marcha. Todo el amor y el cariño del mundo para ambas.