Silvia Pinal recordó cómo fue su relación con dos grandes ídolos de México: Mario Moreno "Cantinflas" y Pedro Infante.

By Nohelia Castro
July 01, 2019 09:02 AM

Silvia Pinal compartió una de las lecciones más fuertes que le enseñó su papá Luis G. Pinal cuando la actriz se casó con el productor Rafael Banquells, pues no tenían mucha solvencia económica.

“Yo traía de mi mamá, me había dado café, azúcar y la traía aquí [entre mis brazos] y encuentro a mi papá y me dice ‘¿a dónde vas?’. ‘Voy a mi casa’, ‘¿y qué traes ahí?’, y yo ‘un poquito de café, azúquitar y cositas que me dio mi mamá’ y me dice ‘trae acá, tú ya no tienes que venir a coger nada de esta casa, tú tienes tu casa, tienes tu marido, ¡fuera de aquí!’”, recordó la actriz.

“Me salí [llorando], sin café, sin nada, pero fue una gran escuela porque nunca volví a buscar nada, todo lo hice con mi trabajo. [Mi papá] me quiso mucho, pero lo tuve que respetar mucho porque era muy estricto”, agregó.

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La primera actriz aseguró que su primer embarazo no fue tan fácil, pues ella misma se tenía que encargar de todo en su casa.

“Yo lo viví como lo tuve que vivir. Estaba panzona y me ponía a lavar en la tina, me decían ‘¡no hagas eso!’, y yo ‘¿cómo no?, si me dijo el doctor que hincada hiciera yo todo’; y yo hincada lavaba, hincada trapeaba y hacía yo todo, no teníamos dinero para tener servicio, entonces yo era el servicio, yo salía a comprar las cosas”.

Doña Silvia también recordó cómo fue su relación con dos grandes ídolos de México: Mario Moreno “Cantinflas” y Pedro Infante.

“Con el señor “Cantinflas” fue una cosa de mucho respeto, de mucha admiración y de mucho agradecimiento, porque él, cuando me iba a casar, me hizo un obsequio de dinero, que se lo agradezco hasta el día de hoy, porque con eso compré un colchón, unas sillas, una mesa y las primeras cosas para comer, cenar y desayunar en mi casa”, dijo.

“Pedro era un amor de persona, era un ser humano muy hermoso, era muy coqueto, era una gente que si tenía dos novias, eran pocas, quería más, pero las mujeres lo seguían. Conmigo fue muy lindo Pedro, siempre fue muy cariñoso, siempre vino a esta casa, quiso mucho a mi abuela. Él viajaba mucho y traía cosas y a mi abuela le traía muchas mantillas. A mi abuela la sepulté con una de las mantillas de las que él le dio”.

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