Samy Suárez y su esposo Alex Domínguez abren su hogar a People en Español y cuentan en exclusiva cómo el estilista de las estrellas se ha recuperado milagrosamente de siete derrames cerebrales.
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Unas vacaciones en el paraíso terminaron de manera inesperada para Samy Suárez. El estilista de las estrellas estaba en un lujoso resort de Punta Cana, República Dominicana, en junio del 2021 con su esposo Alex Domínguez cuando sufrió un derrame cerebral. "Él se había levantado perfectamente bien", recuerda Domínguez, su pareja desde hace 47 años sobre el estilista cubano, quien se estaba hospedando con él en una suite frente al mar. Tras ir esa mañana a desayunar y regresar al área de la piscina, notó que Samy estaba cabizbajo. "Le digo: '¿Samy, qué pasa? [Él] me habla enredado'", cuenta su esposo. Recuerda Samy de ese desesperante momento: "No podía hablar". 

"Tenía que resolver", afirma Alex, quien en medio del pánico empacó todo y buscó un vuelo urgente de regreso a Miami, donde viven. Samy no podía caminar, pero con la ayuda de dos jóvenes de Punta Cana que él contrató para que lo acompañaran, lograron sentarlo en el avión. La hermana de Samy los esperó en el aeropuerto en el sur de la Florida y fueron directo al hospital. Ese 16 de junio fue internado y ahí estuvo 10 días para luego pasar un mes en un centro de rehabilitación física. 

Esta no fue su primera crisis de salud. En marzo del 2020, en pleno inicio de la pandemia del coronavirus en Estados Unidos, sufrió su primer derrame cerebral. "Una mañana se levantó bien, fue para el baño y cuando salió no podía hablar. Llamé al 911, lo llevaron al hospital. Se le viró la boca", recuerda Alex. En esa ocasión estuvo más de una semana hospitalizado. Si bien se recuperó, comenzó a caminar con un bastón y a tener otros achaques de salud. 

Tras sobrevivir siete derrames cerebrales entre el 2020 y el 2021, Samy agradece hoy más que nunca estar vivo y rodeado de amor. "Lo más importante son los momentos que uno comparte con la gente. Antes lo apreciaba, pero no como ahora —un árbol, un amigo— todo lo aprecio mucho más porque la vida es muy importante", dice el estilista de 68 años, quien abrió las puertas de su hogar en Miami en exclusiva a People en Español para hablar de estas vivencias que han marcado su vida. 

En total, Samy —quien nació con un soplo en el corazón— tuvo cuatro ataques isquémicos transitorios y tres derrames cerebrales. Ya que padecía fibrilación auricular —un tipo de arritmia— el estilista tuvo que someterse en octubre del 2021 a una cirugía para corregir esta condición, que suele causar coágulos de sangre. Tras realizarle varios estudios, sus doctores descubrieron que también tenía un pequeño agujero en el corazón que nunca cerró de manera natural, por lo que en enero del 2022 se sometió a una delicada cirugía bajo anestesia general que duró unas tres horas. Un mes después, en febrero, sus médicos notaron que tenía una pierna hinchada debido a un coágulo de sangre. Como Samy no puede tomar anticoagulantes, tuvo que someterse a otro procedimiento quirúrgico; le pusieron una malla en la vena cava para evitar que el coágulo subiera al cerebro o los pulmones.  

Samy Suarez
Credit: Héctor O. Torres

Su recuperación, asegura, ha sido milagrosa. El estilista ha logrado con mucho esfuerzo —gracias al cuidado de Domínguez y a terapias— recuperar el habla y su movilidad. Ya camina por todos lados con la ayuda de un andador —al que llama su 'Tesla', mostrando su sentido del humor aún en momentos difíciles— y nuevamente está cortando fabulosas melenas, su gran pasión.

Su esposo ha sido su roca. "Dios me da la fuerza", afirma Domínguez, de 67 años, quien agradece el apoyo de la hermana de Samy y amigos cercanos. "La unión de nosotros nunca fue cuestionable. Lo que hemos aprendido es a disfrutar cada día al máximo", admite el también estilista. Aunque la pareja vendió el salón que tenían en Miami, ambos siguen atendiendo a su fiel clientela en una suite alquilada en Beauty Square, en Miami. 

"Ya no quiero ser dueño de nada", reconoce Samy, quien valora sentirse libre. Eso sí, siempre está lleno de proyectos como volver a lanzar su línea de productos para el cabello este año y venderla por Internet, y escribir un libro de su apasionante vida. 

"Cuando me levanto por la mañana que veo la cara de Alex, me da tanta felicidad", dice este, con quien disfrutará un crucero por el Caribe en septiembre. "Él conmigo siempre ha estado [en] las altas y las bajas", reconoce Samy sobre su pareja. "Por la noche rezamos juntos. Él me da la tranquilidad y la paz que me hace falta". También lo llena de alegría conectarse a diario por videollamada con su sobrino Samuel y su bebé Jacob, de 15 meses, a quien Samy quiere como un nieto.

Hoy también disfruta como nunca pequeños placeres como una buena cena con amigos, o una tarde en la piscina. "No fue fácil porque yo decía: '¿Por qué yo, Dios mío?' Y es que Dios tiene su plan para todo. Tuve que recuperarme de la depresión porque yo estaba muy deprimido", reconoce Samy, quien recibió ayuda psicológica y logró rebasar esa tristeza. "Ya yo no quería vivir, pero me doy cuenta que sí, que el único que puede hacer eso es Dios, darte la vida y quitártela", reflexiona. "Ya no quiero morir, ahora quiero vivir".

Samy Suarez and Alex Dominguez - DIGITAL COVER
Credit: Héctor O. Torres

¿Cómo te sientes?

Fantástico porque estoy aquí. Lo más importante son los momentos que uno comparte con la gente. Antes lo apreciaba, pero no como ahora —un árbol, un amigo— todo lo aprecio mucho más, porque la vida es muy importante. Ahora vivo para mi nietecito que se llama Jacob. Tiene 15 meses. No soy su abuelo —él es el hijo de mi sobrino Samuel, el hijo de mi hermana—soy su tío abuelo, pero es como mi nieto porque lo amo, lo adoro. Vive en Denver, pero se van a mudar este año para acá. Estoy muy feliz por eso. Todos los días lo veo por videollamadas. Es muy lindo, siempre se está riendo, es tremendo. 

¿Cómo ha cambiado esta crisis de salud tu manera de ver la vida?

Nunca pensé que iba a pasar por lo que he pasado. Aprecio todo, doy gracias a Dios que tengo a Alex, mi esposo. Él me cuida como si fuera un bebé y me lo hace todo. No sé de dónde saca la paciencia. Él me viste, me baña, y doy gracias a Dios por haberlo conocido; hace 47 años que estamos juntos. Ahora cuando cumpla los 50 años [juntos], me quiero casar con él por la vía religiosa en Miami. Esas bodas que son destination no me gustan. 

¿Qué recuerdas de tu primera boda por lo civil? 

Yo iba a hacer un trabajo con Despierta América —estuve 20 años con ellos— y le dije a Alex: '¿Por qué no nos casamos en New York?' Porque aquí [en Florida] todavía no se podían casar los gays. Entramos al registro y nos casamos con dos amigos de nosotros. Después de eso, en vez de ir a un lugar muy elegante a comer me fui para el Viejo Manhattan a comer mondongo. Todo el mundo pensaba que me iba a ir para el Waldorf Astoria. No, yo quería estar con mi gente. Así soy yo; nunca he perdido mis raíces.

¿Qué significa para ti el cariño de la gente a lo largo de los años? 

Significa todo. Yo los quiero de vuelta. Son personas que cuando salgo a la calle me bendicen y eso es muy importante para mí. Tuve siete strokes [derrames cerebrales]. Mi doctor me dice que yo soy un miracle baby [un bebé milagro], que mucha gente se muere al primero o al segundo. Tuve siete y la mente está clarita. Tuve que recuperar la voz y la parte izquierda del cuerpo. El mundo se ha portado tan lindo conmigo. Y mis amistades —Glorita Estefan, Charytín— ellas me llaman para ver como estoy. Son amigas mías de toda la vida y las adoro. Lili Estefan, todos ellos, Emilio. 

Cuéntame de esta nueva casa en Miami. ¿Vendiste el apartamento en la playa? 

No extraño la playa. Este hombre de Grecia estaba caminando por la playa y se enamoró de mi lugar y su familia le había dejado la fortuna a él. Él quiso mi apartamento y yo no lo quería vender. Me dejó una notita debajo de la puerta. Le dije que no estaba listo para venderlo, y me dijo que [me daba] lo que yo pida. Le dije: 'Si me da un millón de dólares lo vendo', y lo vendí en un millón y pico. Tuve que mudarme enseguida. Todas mis amistades fueron a mi casa a empaquetar. Mi abogado decía que nunca había visto una venta tan rápida. Esta área me encanta, es muy tranquila. Los pastelitos de guayaba [que compramos aquí cerca], todo me encanta. Como tú ves es todo muy ecléctico. Me encanta el Buda. Soy hebreo, pero el Buda me gusta porque siempre busca el balance y la tranquilidad; y ese soy yo, el balance. Y mi signo es balance, soy Libra, nacido el 15 de octubre. Soy amante de la belleza. 

¿Cómo encontraste tu pasión, tu misión en la vida? 

Tengo un piano de cola, pero no puedo tocar el piano porque no aprendí nunca. Mi papá no quería que fuera ni peluquero ni pianista porque esas son personas gays y él no quería eso para su hijo. Quería que yo fuera arquitecto. Fui a la escuela de arquitectura y le entregué el diploma. Era muy bueno, pero a mí no me gustaba porque no lidiaba con personas, era con papel. A mí me gusta la gente. Tenía 21 años cuando empecé como estilista. Me metí en la escuela de peluquería. Mi familia no podía concebir que yo no quería ser arquitecto, que quería ser peluquero. Lo llegaron a aceptar, mi padre me pidió perdón y me dijo: 'Perdóname hijo porque yo no te entendía'. Gracias a Dios que decidí eso. No quería ser famoso, ni millonario ni nada. Simplemente quería ser un peluquero. Pero la vida me dio otras vueltas y me convertí en el peluquero de las artistas. 

Samy Suarez and Alex Dominguez - DIGITAL COVER
Credit: Héctor O. Torres

¿Qué fue lo mejor de participar en Mira Quién Baila

Eso fue maravilloso porque yo bailaba muy mal, entonces bailé más que nadie. Cada semana me ponían a bailar dos veces así que bailé de todo. Cuando te castigan tienes que bailar dos veces. Perdí 40 libras y Lili Estefan que era jurado me decía: '¿Por qué nunca cargas a nadie?' Yo tenía en mi contrato que no podía cargar a nadie porque tengo una espalda muy mala. ¡Al contrario, yo vengo a que me carguen a mí! Al final de show, el productor me puso a bailar [la canción] It's Raining Men y los hombres me cargaron a mí.

¿Qué significó tu mamá en tu vida?

Mi mamá decía que yo era mejor hijo que peluquero. Para mí mi madre era todo. Ella era mi amiga, tenía un carácter muy lindo, nunca estaba brava. Mi mamá era muy especial para mí. Era una mujer increíble y siempre luchaba por su familia; pero bueno, hay que morir. No lo acepto todavía. Murió hace 10 años. Mi papá también. Los dos murieron a los 77 años. Ella murió de cáncer en el páncreas y él de sus pulmones, por eso no fumo ni tomo. 

Has vivido tu vida al máximo…

Soy muy aburrido. Me gustan las cosas buenas, pero no fumo, no tomo, no cojo drogas. He viajado el mundo entero. Eso es lo que tiene que hacer la gente joven, que no se compren carros caros ni joyas, que viajen porque eso nadie te lo quita. Las experiencias son muy importantes. Yo viajé el mundo entero con Gloria Estefan, con Charytín, con Cristina Saralegui, con todas ellas y por mi cuenta. Recuerdo la China. Me encanta su historia. Fui a la Muralla China. La cultura oriental me gusta mucho, igual que la comida china, me trae paz. Italia me encanta, montamos en góndola. El único país que no fui fue la India. Turquía me encanta. Mis abuelos son turcos. Me encanta irme de shopping. Me gustan las cosas lindas de la vida, los tapetes. 

¿Cómo pasan los derrames cerebrales?

Nací con un soplo en el corazón. Hay personas a las que no le pasa nada y a mí sí. Nunca le [hice] caso porque nunca sentí nada, eso fue de pronto.

¿Cómo fue la recuperación?

No fue fácil. Fueron años de hospitales. Perdí la voz y [el movimiento en] la parte izquierda de mi cuerpo. No podía mover nada. No podía hablar, tenía que escribir todo, pero gracias a Dios estoy aquí. La mente está muy bien y me dieron de alta de las manos, de la terapia ocupacional. Me siento bien, ya estoy cortando pelo que es lo que más me gusta en la vida. Mis clientas no se quieren cortar con más nadie porque dicen que Dios me dio un regalo y que lo tengo que usar. Nunca me gustó la escuela, lo que me gustaba era cortar pelo, y tengo 27 trofeos de corte de pelo de primer lugar. Entraba a un concurso y lo ganaba. 

¿Sientes que has tenido que luchar por todo lo que tienes?

Soy un luchador, soy un guerrero. Todo lo que tengo y lo que he hecho he tenido que lucharlo. No vengo de familia rica, al contrario, muy pobre. Todo lo que tengo ahora es porque lo he luchado.

Samy Suarez - DIGITAL COVER
Credit: Héctor O. Torres

¿Qué otros sueños tienes?

Escribir un libro, lanzar mi línea de productos [para el cabello] otra vez. Yo la vendí por $60 millones de dólares y ellos la engavetaron y no entendí nunca eso. Pedí el permiso para sacar la línea otra vez y me lo dieron. Vamos a sacar shampoo, conditioner, styling aids, todo nuevo. Mis productos no tienen residuos, como otros productos en el mercado que le echan cera. Eso te da caspa en el cuero cabelludo. Hoy por hoy la gente me llama y me pregunta: '¿Dónde puedo comprar los productos?' Que esperen la nueva línea de Samy, la vemos a vender online, no en tiendas.

¿Qué sentiste cuando volviste a cortar cabello después de esta crisis de salud?

Fue una felicidad enorme. Fue volver a lo que más amo en la vida. Eso me llena mucho. 

¿Cómo sanaste a nivel emocional?

No fue fácil porque yo decía: '¿Por qué yo, Dios mío?' Y es que Dios tiene su plan para todo. Tuve que recuperarme de la depresión porque estaba muy deprimido. Me tocó. Soy una persona muy positiva y tengo mucho amor en mi alma. Siempre trato de ayudar al prójimo. Fui a una psicóloga y ella me ha ayudado bastante. Ya yo no quería vivir, pero me doy cuenta que, sí, que el único que puede hacer eso es Dios, darte la vida y quitártela. Mi hermana un dia me preguntó: '¿Tú te quieres morir?' Le dije que sí. Ya no quiero morir, ahora quiero vivir para mi nietecito y todo el mundo que me quiere. Y Alex que él conmigo siempre ha estado [en] las altas y las bajas. Él me quiere mucho y yo a él. Nunca se me ha ido el amor por él. Mi mamá decía que la única cosa de la que no me aburría era de él, porque yo me aburría de todo. Él se levanta sonriendo. Cocina como los Dioses. Por la noche rezamos juntos. Él me da la tranquilidad y la paz que me hace falta. No quiero vivir nunca sin él.

Samy Suarez and Alex Dominguez - DIGITAL COVER
Credit: Héctor O. Torres

¿Te sentiste solo el tiempo que estuviste internado, enfocado en tu rehabilitación física?

Fue muy triste, pensaba que estaba en un hospital de locos. No quería estar ahí. A Alex no lo dejaban dormir ahí y me desesperaba. Le pedí que nunca me dejara porque no puedo estar solo.

¿Qué sentiste al regresar a tu casa?

Una felicidad tan grande, porque aquí es mi refugio y todo lo que más quiero está aquí: Alex, las perritas, mi hermana. Nos queremos tanto. Ya puedo entrar en la piscina, me encanta nadar. Quería una piscina y la tengo gracias a Dios y a mi trabajo. 

¿Qué recuerdos inolvidables tienes de tu carrera, de tus clientas famosas?

Arreglé a la Primera Dama Barbara Bush, esposa de George Bush. Estuve en la Casa Blanca con ella, celebrando a hispanos exitosos en el Mes de la Hispanidad y yo fui uno de ellos. Ella se hizo amiga mía y cada vez que venía a Miami me buscaba. Le regalé un collar con sus aretes, y esa noche se quitó su collar y se puso el mío para la cena y nos invitó a Alex y a mí a cenar con ella.

A Celia [Cruz] la quería tanto. Ella estuvo en todas las [presentaciones del teletón de la] Liga Contra el Cáncer. Si yo llegaba a $20,000 en donaciones ella me podía cortar el pelo. A las 12 de la noche, me lo cortó ella. Eso fue muy bonito. Siempre ayudé a La Liga Contra el Cáncer. Es algo que me nacía. Una vez una clienta mía, Ofelia Roca de Santo Domingo, me pagó $80,000. Yo todos los años donaba $20,000 a la Liga y con sus $80,000 llegamos a $100,000. ¡Ese fue el corte más caro que hice en mi vida! Mi madre se murió de cáncer de páncreas, eso no tiene cura, y me da mucho placer donar ese dinero.

¿Algún mensaje a tu gente?

Soy una persona que me gusta mucho la gente. ¡Y si tú luces bien, yo luzco mejor!